PELIGRO DE DEFAULT: EL 2019 QUEDA LEJOS

El FMI frenó los desembolsos de dólares hasta que se alcance un nuevo acuerdo.

El martes 18/9  hay un nuevo super-vencimiento de Lebacs por $300.000 millones.

PELIGRO DE DEFAULT:

EL 2019 QUEDA LEJOS

El nuevo acuerdo con el FMI va al fracaso. Hay que romper con el FMI.

Por Lionel Stiglitz – @LionelPiquetero (*)

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Argentina ya sufre las condiciones de un default porque se cayó el programa con el FMI, el prestamista de última instancia, y no puede garantizar su programa financiero. Esto puede verificarse en que:

  1. Fracasó el primer acuerdo con el FMI en tiempo récord y se han incumplido todas las metas
  2. Se han frenado los desembolsos de dólares hasta que se negocie un nuevo acuerdo. El gobierno anunció un adelantamiento de fondos que no estaba asegurado y aún no hay precisiones de si se llegaría al nuevo acuerdo
  3. Los mercados de deuda con la banca privada están cerrados
  4. Los bonos de deuda cotizan a precio de default (a 10% anual)
  5. El riesgo de los bonos de corto o mediano plazo es más alto que los de largo plazo (o sea que operadores y funcionarios especulan con un default de deuda).
  6. El programa financiero del gobierno para 2019 tiene como supuestos la renovación total de la deuda de corto plazo (Letes) y la renovación total de la deuda externa con privados o el adelantamiento de los fondos del FMI, supuestos irreales.
  7. La deuda pública en moneda extranjera menos las reservas (deuda en moneda extranjera neta), está a niveles del 2000, o sea pre-default.

TODOS LO SABEN, EL GOBIERNO NO PUEDE DEMOSTRAR QUE LLEGA A PAGAR LA DEUDA: EL PLAN DE AJUSTE Y RECESIÓN PARA CUMPLIR CON EL FMI NO CIERRA

Que el programa financiero del gobierno no cierra lo dicen economistas de centro y de derecha como Redrado, Broda y Melconian. El primero afirmó: “respecto al riesgo de default, que Argentina no cumpla con sus compromisos, nuestro país necesita para 2019 entre 7.500 y 10.000 millones de dólares, de acuerdo a cómo proyectes la renovación de las Letras del Tesoro que se han emitido en dólares y que tienen los argentinos.”  (Entrevista con Longobardi en Radio Mitre, 21/08). En el mismo sentido hablaron Broda y Melconian. Incluso con déficit cero y los 50 mil millones de dólares del FMI (cosas que aún no están garantizadas, al gobierno le faltan alrededor de 10 mil millones de dólares para cumplir su programa el año que viene. Melconian textualmente dijo: “Argentina debe volver a los mercados [o sea que con el FMI no alcanza]. Hoy, faltan US$ 8.000 millones” (El Economista, 21/08).

Es que es el propio capital financiero internacional el que sabe que el planteo hacia 2020 es inviable: “los mayores fondos de inversión de Estados Unidos con presencia en Latinoamérica se muestran más heterodoxos que Macri y el FMI: vaticinan que, al igual que en 2001, el objetivo del déficit cero en 2019 conducirá a la Argentina a una de sus peores recesiones, con lo que la recaudación tributaria resultará menor a la prevista y las necesidades de financiamiento acabarán siendo mayores a las presupuestadas” (Noticias, 8/09). En este sentido, trascendió que Morgan Stanley, que había catalogado a la Argentina como “mercado emergente” podría reveer negativamente la decisión antes de mayo del año que viene (Clarín, 15/09).

Como decíamos al principio, los supuestos del programa financiero del gobierno son irreales. El programa que presentó Dujovne plantea que habría 12.000 millones de dólares de deuda que podría emitir en los mercados (hoy cerrados), que bancos extranjeros le van a prestar 2.900 millones y que los privados le van a refinanciar el 100% de las Letes (deuda de corto plazo en dólares) por un valor de 11.100 millones de dólares. Esto es totalmente irreal. La última renovación de Letes fue sólo del 70% y a una tasa del 7% anual en dólares. Es decir una tasa a niveles altísimos para letras que vencen en marzo del año que viene. Incluso en el caso de que el gobierno consiga adelantar los desembolsos del FMI para el año que viene, sólo conseguiría 17.000 millones de dólares más, frente a que supone que el mercado le va a prestar 25.000 millones. O sea queda aún un agujero de 8.000 millones de déficit fiscal. Y estas previsiones no cuentan con la caída de la recaudación fiscal producto de la recesión que ya comenzó a operar y que va a complicar más la meta del déficit cero. Según Clarín (26/08) “la recaudación total creció un 23,8% en julio pasado comparada con julio de 2017 hasta alcanzar los 293.894 millones de pesos. La inflación, medida por el IPC, fue en el mismo período del 31,2%. O sea que la recaudación tributaria ha comenzado a decrecer en términos reales. Y fuerte”.

ARGENTINA: EL PAÍS CON MAYOR RIESGO DE COLAPSO CAMBIARIO

Pero al problema fiscal hay que agregarle el problema cambiario. Es decir, los dólares que necesita toda la economía argentina para funcionar y que el gobierno no explica de donde van a salir mientras sigue rifando las reservas para los que fugan capitales del país.

Argentina no fabrica dólares (aunque tiene recursos para conseguirlos a través de las exportaciones), pero los necesita para importar bienes y servicios, pagar la deuda externa (tanto del gobierno como de las empresas), que las empresas extranjeras remitan ganancias a sus casas matrices, las necesidades de ahorro interno en dólares, turismo, etcétera. Con el plan antiproductivo, de apertura de importaciones, de brutal endeudamiento y descontrol de capitales (bicicleta financiera), el gobierno de Macri agravó hasta niveles insoportables la falta de dólares del país, sólo compensada hasta ahora por el ingreso de divisas vía deuda externa, dólares que ahora hay que pagar, sumado el interés. Para terminar con esta situación habría que aplicar una política a contramano de las que aplica el macrismo: dejar de regalar las reservas a los que fugan capitales instaurando el control cambiario y de capitales, promover las exportaciones y obligar a los exportaciones a que traigan y liquiden esos dólares en el país, cortar el pago de intereses y de vencimientos de la deuda externa. La famosa “restricción externa” (falta de dólares para la economía argentina) es relativa a la soberanía en materia de política económica.

Estamos frente a una situación límite: según cálculos de Guillermo Moreno, en los últimos 4 meses del año, la economía va a demandar 32.300 millones de dólares mientras el BCRA tiene reservas por 54.000 millones (+6.000 millones del FMI que faltan ingresar). Sin embargo, de los 27.700 que quedarían, unos 13.000 son de un swap con el Banco Central Chino, lo que no es directamente convertible a dólares. Las reservas no pueden nunca quedar en cero porque implicaría la paralización de la importación y de toda operación de cambio. Un mes y medio de importaciones son 9.000 millones. O sea que el BCRA quedaría con apenas 5 mil millones por encima de un mes y medio de importaciones. Es más, según el economista Miguel Angel Broda, las reservas netas hoy están 16.000 millones de dólares (Cronista 6/09). Para el año que viene, las cuentas son terroríficas: según Álvarez Agis, según como se consideren los niveles de fuga de capitales y devaluación, las necesidades de dólares oscilan entre 14.350 y 24.350 millones, para un Banco Central exhausto (Ámbito, 27/08). Al acercarse el límite de la liquidación de reservas del BCRA, el ataque contra el peso se va a acelerar y se avecina la quiebra de nuestro Banco Central.

El Instituto Internacional de Finanzas, analizando que el 70% de la deuda (tanto pùblica como privada) está en dólares, lo que hace que sea uno de los paises con mas riesgo cambiario del mundo (o sea que frente a la devaluación del peso se transforma en insolvente por no tener los dólares para pagar su deuda).

CONVERTIBILIDAD O DOLARIZACIÓN ES MEGADEVALUACIÓN Y PÉRDIDA DE SOBERANÍA ECONOMÍA

Es por esto que el plan de dolarización o convertibilidad (atar el peso al dólar) que Larry Kudlow, uno de los principales asesores de Trump, reveló que se discute para la Argentina, es una perspectiva nefasta. Esto implicaría una megadevaluación brutal ya que teniendo en cuenta los dólares que hoy tiene la Argentina, si seguimos esta regla, el tipo de cambio debería ser 1 U$S = 120 $. Por eso la dolarización, lejos de ser una salida de  estabilidad, es un brutal golpe al poder adquisitivo de los trabajadores y un nuevo ataque al peso.

Como si fuera poco, atar el peso al dólar implica no tener soberanía económica para definir las tasas de los préstamos o la política monetaria, ya que sólo se podría emitir dinero en la medida que ingresen dólares al país y debería prestarse a la tasa que imponga la Reserva Federal de EE.UU.

MACRI PIDE ADELANTAR LOS DESEMBOLSOS DEL FMI PARA INTENTAR LLEGAR A 2019, GANAR ELECCIONES Y METER LA REFORMA LABORAL Y PREVISIONAL

En función de esta situación, es evidente que el cumplimiento del programa del macrismo, lejos de abrir una etapa de estabilización y recuperación económica es un plan para llegar a las elecciones auxiliados por el FMI para luego reventar toda la economía con un ajuste brutal en 2020. En los planes del FMI está una nueva reforma previsional y la reforma laboral para la Argentina. Esa es la perspectiva que nos abre cumplir con el “purgatorio” macrista.

LIQUIDAN LOS AHORROS DE NUESTROS ABUELOS

Esa perspectiva ya empezó a materializarse ahora con la destrucción del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, el Fondo de la Anses que garantiza los aportes del sistema jubilatorio, a partir del impacto de la devaluación y la caída de las acciones de las empresas y bonos de deuda en poder de la Anses. El FGS llegó a los 1,371 billones de pesos en el segundo trimestre de 2018. Al tipo de cambio de 29,57 pesos por dólar del 29 de junio, el FGS se ubicó entonces en el equivalente a 46.364 millones de dólares cuando en diciembre, era de 64.055 millones de dólares. Pese a haber subido en pesos, el FGS ha liquidó más de un cuarto (el 27,61%) de su valor en dólares entre diciembre del 2017 y junio de 2018, ¡o sea en sólo 6 meses! Y eso sin contabilizar la última megadevaluación. Según fuentes de la periodista Noelia Barral Grigera, estaría ahora en 34.000 millones de dólares. O sea, casi la mitad del Fondo liquidado en menos de un año.

ROMPER CON EL FMI

En conclusión entonces, el acuerdo con el FMI es absolutamente inviable. Las declaraciones de Joseph Stiglitz (ex economista del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía) respecto de que Argentina tendrá que re-estructurar la deuda (o sea aceptar que no la puede pagar y pedir un plan de pagos), muestra que el default es una realidad, por lo menos para un sector del imperialismo.

En este sentido, la carta de Guillermo Moreno y la Comisión de Economía del PJ al FMI llamando a no adelantar los desembolsos para el año que viene, las declaraciones de Kicillof sobre que habrá que “rever” el acuerdo con el Fondo y el documento de La Cámpora llamando a “renegociar el acuerdo con el FMI” muestran que la oposición política mayoritaria en Argentina (kirchnerista y peronista anti-macrista) se opone al acuerdo Macri-FMI, lo cual es positivo, pero con la perspectiva de renegociar un acuerdo viable para un gobierno popular (una situación hipotética e improbable condicionada a futuros escenarios de la propia bancarrota mundial y la guerra comercial entre China y EEUU).

Desde el Partido Piquetero, basados en la perspectiva de Tercera Guerra Mundial, sostenemos lo contrario: hay que romper con el Fondo Monetario Internacional. Argentina no sólo tiene que desconocer el acuerdo Macri-FMI sino retirarse como país del propio fondo. En primer lugar porque la posibilidad de un acuerdo viable y coherente con un plan económico de industrialización y ampliación de derechos es una utopía. Esto ya lo vimos en Grecia cuando el gobierno de Syriza (a la que es tan afecta el kirchnerismo) había asumido con la promesa de no realizar acuerdos con la troika Banco Central Europeo-Comisión Europea-FMI perjudiciales para el pueblo y terminaron estallando como gobierno para cumplir con los requerimientos de ajuste. Los organismo multilaterales y su defensa del orden imperialista mundial no son para permitir el desarrollo económico de los países oprimidos y de los pueblos, sino para ahogarlo en el rescate de la ganancia del capital financiero imperialista, máxime en un momento de crisis capitalista mundial, proteccionismo y guerra comercial. Y, en segundo lugar, porque las condiciones internacional que existieron a principios de siglo durante los gobiernos Saá-Duhalde-Kirchner ya no existen más. El mundo entró en un proceso de disgregación y choques proteccionistas. En pocas palabras, cuando el imperialismo está discutiendo dolarizar Argentina (o sea hasta robarnos la moneda nacional), pensar que va a haber una posibilidad de un acuerdo beneficioso con el Fondo es de un acto de fe pro-imperialista.

En segundo lugar, porque ese acuerdo no hay razones que lo hagan deseables. En un contexto donde el imperialismo le aplica medidas de guerra económica a los países que no se alinean con él (como Venezuela) y donde el flujo de inversiones es negativo (los capitales salen de los países oprimidos para ir a EE.UU.), ¿Qué sentido tiene gastar reservas y riqueza en recomponer la relación con el FMI? La economía argentina está (y estará aún más) en necesidad de utilizar esos recursos para recomponer la economía, el poder adquisitivo y el aparato productivo nacional. Para defender esta perspectiva anti-imperialista en el marco del frente anti-FMI, el Partido Piquetero tiene que ser mayoría, la izquierda anti-macrista tiene que ser mayoría, Unidad Ciudadana tiene que ser mayoría, el peronismo opositor tiene que ser mayoría, no Pichetto o peronismo fondo-monetarista. Los más malos tienen que ser minoría y los más buenos tienen que ser mayoría. Con lo cual: a construir política. La lucha por el poder es una lucha de partidos.

(*) Lionel Stiglitz es economista y dirigente de la AVP y el Partido Piquetero

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