[BRASIL] PCO: UNIRSE A LOS CAMIONEROS Y PETROLEROS Y PARAR EL PAÍS CON LA HUELGA GENERAL

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PARA DERROTAR EL CAOS DEL RÉGIMEN GOLPISTA

UNIRSE A LOS CAMIONEROS Y PETROLEROS Y PARAR EL PAÍS CON LA HUELGA GENERAL

ANTÔNIO CARLOS SILVA

Miembro de la Dirección Nacional del Partido Causa Operaria de Brasil

28 de mayo de 2018

Traducción: Juan Marino

El decreto de intervención de las Fuerzas Armadas contra la huelga de los camioneros, emitido a la tarde del viernes 25, que evidenció aún más el verdadero caos que el régimen golpista viene imponiendo al país, fracasó.

Los camioneros no se dejaron amedrentar, mantuvieron y ampliaron la huelga. En muchas ciudades llegó a faltar combustible en el 100% de las estaciones; nuevas categorías anunciaron que también comenzarían a parar, como es el caso estratégico de los petroleros. El gobierno fue llevado a una nueva maniobra: anunciar que aceptaba las reivindicaciones de los huelguistas para intentar, una vez más con la ayuda de los medios golpistas, terminar con la huelga.

Sin embargo, al momento en que escribimos esta columna, siguen los cortes de ruta y abundan las declaraciones de los camioneros y de algunas entidades de que una vez más, el gobierno de Temer miente: de las 14 reivindicaciones de los huelguistas, apenas tres fueron atendidas parcialmente y sin ninguna credibilidad de su permanencia producto de la fragilidad total del gobierno.

La situación está mostrando también el fracaso de la maniobra del gobierno y de la mayoría de los “sindicalistas” que pretendían llevar al movimiento a apoyar medidas que transfieren el peso de la crisis, otra vez, al pueblo de Brasil: el Congreso Nacional y el gobierno golpistas quieren quitar recursos de salud, educación y otros gastos sociales para subsidiar el lucro de los accionistas billonarios de Petrobrás. Intentaron sumar a los camioneros a este planteo; primero con la promesa de reducción del precio por 15 días, y ahora por 60 días.

Hay un impasse, dado que miles de trabajadores rechazan la maniobra y pasan por encima del apoyo a este planteo dado por quienes se pretendían “líderes” de la huelga, algunos de ellos públicos apoyadores de una intervención militar.

A la desmoralización general del gobierno y de su política de elevación diaria de los combustibles para favorecer a los especuladores y a los grandes monopolios del petróleo, se le suma tanto el anuncio de la huelga de los petroleros como la campaña de la FUP (Federación Nacional de los Petroleros, perteneciente a la CUT) y de otros sectores de la clase obrera denunciando la política entreguista y antinacional de destrucción de Petrobrás y de expropiación del pueblo para favorecer el lucro de los prestamistas y accionistas de la empresa. Estos factores profundizaron la crisis del régimen político, ampliamente repudiado por la población. Régimen que no consigue unificarse en torno a un candidato para las elecciones presidenciales, que se mantiene por la abierta violación de la Constitución Nacional, y que, entre otras medidas, mantiene como preso político al ex-presidente y mayor líder popular del país, Luiz Inácio Lula da Silva.

La huelga sólo hizo crecer el amplio rechazo al régimen golpista que está entregando el petróleo brasilero en beneficio de las empresas petroleras extranjeras y de los especuladores financieros que detentan más del 70% de las acciones de la empresa “estatal” brasilera. Ellos fueron quienes impusieron una política de aumentos diarios, que ya elevaron los precios de los combustibles en más de 68% en apenas dos años luego del golpe de Estado que derribó a la presidenta Dilma Rousseff. A modo de comparación, debe señalarse que en 14 años de gobiernos de Lula y Dilma, los combustibles fueron reajustados en menos del 30%; lo que justifica el griterío de los magnates acerca de que el gobierno estaba “quebrando” Petrobrás, y ayuda a entender el porqué de la campaña de los medios y el poder judicial golpistas en torno al “petrolão”.

Los defensores de la privatización total de Petrobrás redujeron el nivel de refinación de petróleo en el país, para impulsar la importación de sus derivados de otros países, principalmente de Estados Unidos, logrando grandes ganancias para las empresas estadounidenses que ayudaron a patrocinar el golpe, y generando una gran carga sobre las espaldas del pueblo brasileño y, en particular, de los trabajadores de los sectores más afectados por el aumento de los precios de los combustibles, como es el caso de los camioneros.

Además de los beneficios de los capitalistas, el precio de los combustibles ha incrementado cerca del 47% los impuestos. De los miles de millones arrancados a la población, casi el 50% va a parar a los cofres de los banqueros bajo el pretexto del pago de intereses y servicios de una deuda fraudulenta.

Para el imperialismo y la derecha golpista, la solución es “quebrar” al pueblo trabajador (inclusive a los golpes si es necesario) para garantizar las ganancias de media docena de capitalistas.

La idea de algunos sectores de la que huelga se trataba apenas de un lock-out, de un armado patronal en favor de la reducción del precio de los combustibles, fue dejada atrás por la realidad, más dinámica que las apreciaciones superficiales. Esta realidad precisa ser analizada de conjunto, desde el punto de vista de la lucha de clases y de los intereses en conflicto, y no apenas por las apariencias.

El régimen golpista promueve el caos, la destrucción de la economía nacional, la entrega de las riquezas nacionales al imperialismo, y un brutal ataque a las condiciones de vida de la inmensa mayoría del pueblo.

El gobierno de Temer y la derecha golpista no tienen otra alternativa para esa situación que no sea intentar engañar a los trabajadores y transferir costos de un sector a otro, así como buscar imponer la represión para que los trabajadores acepten esa situación. Por eso mismo necesitan mantener a Lula preso (en estos momentos se muestra la nulidad de los demás candidatos que pretenden captar los votos de la izquierda).

Un sector de la derecha intentó (hasta ahora sin éxito) sacar provecho de la situación, para defender e imponer una mayor represión contra los trabajadores, comenzando por la represión contra los propios camioneros, y para hacer una campaña a favor de la intervención militar. Esto es, que los militares golpistas que apoyaron y apoyan la política reaccionaria y pro-imperialista llevada adelante por la dirección de Petrobrás y por el gobierno de Temer, asuman ellos directamente el control de la situación, visiblemente descontrolada.

El propio decreto del gobierno provocó una crisis entre los militares, por miedo a que una acción de estos contra la huelga pudiese provocar una crisis en las propias Fuerzas Armadas.

La situación refuerza la necesidad de que la clase obrera y los demás sectores explotados intervengan firmemente en la situación política.

Es necesario oponerse a la represión a la huelga, denunciar la propaganda golpista y, sobre todo, movilizar, ganar las calles, tomar la iniciativa en la lucha contra el golpe y en defensa de las reivindicaciones de los trabajadores.

Es preciso unificar esa lucha con la lucha contra el golpe, mostrar que el problema central es la permanencia de un régimen de sumisión al gran capital extranjero y “nacional”.

En primer lugar, corresponde a la CUT, la mayor organización de trabajadores del país, decretar la huelga general por tiempo indeterminado, hasta que el gobierno atienda todas las reivindicaciones de los camioneros y petroleros, y que el régimen golpista sea derrotado.

Después de mucha lucha, por primera vez se coloca la posibilidad de imponer una derrota de conjunto al golpe y a su política de entrega de la economía nacional y de brutal ataque a los trabajadores.

La situación también deja aún más claro que la prisión de Lula es una cuestión que va más allá de las elecciones. Por eso, este domingo, 27 de mayo, millares de militantes del PT y del PCO, y activistas de los movimientos de lucha de los trabajadores, nos movilizaremos en todo el país en actos y plenarios de lanzamiento de la candidatura de Luíz Inácio Lula da Silva a la presidencia de la república y en defensa de su inmediata libertad.

Estas luchas deben ser unificadas en la huelga general, dado que como afirmamos numerosas veces, es en las calles y no en las urnas que vamos a derrotar el golpe.

Artículo original:

https://www.causaoperaria.org.br/para-derrotar-o-caos-do-regime-golpista-se-juntar-aos-caminhoneiros-e-petroleiros-e-parar-todo-o-pais-em-uma-greve-geral/

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