[EL PIQUETERO N°2] – El peronismo no inventó nada, Antes que Perón, estuvo Kautsky y Lenin

 

Por Christian Armenteros
@ArmenterosTPR


En respuesta al discurso de Guillermo Moreno, haré 3 afirmaciones sobre el peronismo y 3 afirmaciones sobre el trotskismo. La conclusión es una: no estamos ante la hora del peronismo, ES LA HORA DEL PARTIDO PIQUETERO

 

El sábado 22 de julio de 2017, en Villa Soldati, hicimos un acto espectacular. Creo que nadie sabía lo que nos esperaba. Lo que pretendía ser un simple acto electoral terminó siendo una tribuna doctrinaria de altísimo voltaje ideológico. En el cierre del acto, no sólo vimos a Guillermo Moreno como un tipo simpático y con salidas ocurrentes sino como lo que realmente es: un cuadro político y teórico de estatura histórica. En Villa Soldati, Guillermo Moreno dio cátedra, dio misa y se llevó todos los aplausos.

 

El discurso que dio Moreno es un discurso que vale la pena leerlo, pensarlo y releerlo una y otra vez. No tiene desperdicio. En cada una de sus palabras brota una fuerte conciencia del momento histórico y una reflexión sistemática sobre los grandes problemas de la política mundial. Por eso, fue un acto memorable que se ganó un par de páginas en la historia de la izquierda a nivel mundial. Como nunca quedó clarísimo que “un frente político no es un frente de propaganda” sino exactamente lo contrario: hubo una durísima lucha teórica entre lo mejor del peronismo y del trotskismo argentino. No se dio a lugar a ningún tipo de concesiones entre partidos. El objetivo de tanta belicosidad teórica fue definir no sólo cuál era el contenido programático del frente (si era peronista o anti-macrista) sino a quién corresponde, por lo tanto, la jefatura política: ¿quién dirige la lucha contra Macri? ¿El Partido Justicialista o el Partido Piquetero?

 

Las críticas que hago a Guillermo Moreno a continuación, por lo tanto, no buscan ser una respuesta personal ni tampoco abrir un debate político (el tema elecciones ni siquiera es mencionado). Lo que me interesa es refutar los fundamentos teóricos del discurso peronista. Mi objetivo es reestablecer la verdad histórica y poner las cosas en su lugar. Como militante trotskista, quiero defender el derecho de los partidos de izquierda a disputar la dirección de la revolución a los peronistas. Que tenemos que dar una lucha en común contra el imperialismo, estamos todos de acuerdo. Ahora los muchachos se ponen nerviosos cuando ven que la izquierda pretende dirigir. Hasta ahora, conocen dos cosas: una izquierda que se disuelve en el peronismo o una izquierda sectaria anti-peronista. Tendrán que acostumbrarse, a partir de ahora, a militar con una izquierda frentista y que tiene voluntad de poder. Los revolucionarios queremos dirigir la revolución porque, en última instancia, las revoluciones las puede arrancar cualquiera pero las terminamos haciendo los partidos revolucionarios. No los partidos de la burguesía nacional.

 

LA LITURGIA DE MORENO REPITE EL MANUAL DEL BUEN VENDEDOR

 

¿Por qué arranco mi artículo discutiendo el problema de quién tiene derecho a mandar? Porque eso es lo que vino a discutir a nuestro acto Guillermo Moreno. Palabras más o menos, su mensaje fue “se pueden sumar si queda claro que este frente es peronista y lo dirige el peronismo”. Para justificar su conducción política, Moreno trató de vender la doctrina peronista como una genialidad criolla única en el mundo y predestinada, por alguna suerte de mandato divino, a transformar toda la historia. Sin embargo, todo esto no pasa de ser puro marketing político. Un discurso armado muy inteligente pero sin ningún fundamento histórico. Analicemos su estrategia de venta.

 

Como “buen vendedor” que es (así suele definirse a sí mismo Guillermo Moreno en las entrevistas), la técnica de su discurso trabaja los cuatro “objetivos clásicos” para que vos decidas comprar: 1- empatizar con tus valores y experiencias de vida 2- crearte una necesidad urgente que sólo él puede resolver 3- ofrecerte una solución con beneficios personales inmediatos 4- si comprás, ofrecerte una nueva identidad como cliente y garantizarte un futuro mejor para vos, tu familia, tus seres queridos y tu posteridad.

 

Si hacemos el ejercicio de volver a leer el discurso con estos parámetros, veremos que ese fue exactamente la estructura básica de su discurso: 1- reivindicar la importancia del movimiento piquetero en la lucha contra la Alianza 2- generar desorientación porque “después de la caída del Muro de Berlín y el Consenso de Washington el mundo no tiene brújula” y, ante la Tercera Guerra Mundial, ofrecer al Papa y al peronismo como un liderazgo mundial alternativo 3- explicarte que si él gana las elecciones vas a poder volver a comer porque “los días más felices son peronistas” 4- si aceptás votarlo y militar su candidatura, entonces “ya sos peronista” (nueva identidad) y “ser peronista” significa, por sí mismo, que el día de mañana vos vas a ser el candidato que gane las elecciones y puedas garantizar un progreso personal, familiar y para la gente que querés.

 

Como toda transformación personal, el proceso de convencimiento concluye con la celebración de la ceremonia: quebrar prejuicios personales y reafirmar “tu nueva identidad” por medio de que el grupo se ponga a cantar la marcha peronista. En este punto el puro marketing político casi que ya deja su lugar a la liturgia religiosa como “ordenadora de las personas y la sociedad”. Se trata, como se ve, de un dispositivo psicológico persuasivo perfectamente diseñado con ciclo completo y etapas definidas de manipulación y reeducación. Esto no es malo en sí mismo (al revés: muestra la alta capacitación profesional de Moreno) pero es importante que sea señalado para explicar que cada palabra del discurso forma parte de un sistema de pensamiento conducente a un objetivo.

 

1- LA “DOCTRINA PARTIDARIA” LA INVENTÓ KAUTSKY Y LA “ORGANIZACIÓN PARA LA TOMA DEL PODER” LA INVENTÓ LENIN, NO PERÓN

Demostrada la intencionalidad de las formas utilizadas por Moreno, pasemos a la falsedad de sus fundamentos teóricos. Moreno nos pinta que Perón fue un pionero en “crear una doctrina contra el orden imperialista mundial”. Esto es falso. Perón nació en 1895 mientras que el Programa de Erfurt fue escrito en 1891 por Kautsky. O sea que cuando Perón todavía no había nacido, 4 años antes ya existía un partido político organizado en torno a una doctrina anti-imperialista en uno de los principales países del mundo (Alemania). Incluso, la socialdemocracia alemana tiene el antecedente del Programa de Gotha escrito 1875 ¡20 años antes de que nazca Perón!.

 

No se trata, tampoco, de un fenómeno europeo que Perón importó a nuestras latitudes. En 1896, cuando Perón era un bebé de 1 año, se funda en la Argentina el Partido Socialista de la mano de Juan B Justo. Desde ya, se trató de un partido pro-imperialista y libre-cambista por su influencia liberal que nosotros no reivindicamos pero eso no le quita el mérito histórico de haber sido el primer partido político criollo en organizar a la clase obrera en torno a una doctrina. De hecho, si el peronismo tuvo que desarrollar una doctrina propia y la marcha peronista dice “combatiendo al capital” es, justamente, para incorporar a sus filas a una clase obrera que venía de una experiencia política y doctrinaria identificada con los planteos de la izquierda.  

 

Lo mismo podemos decir sobre la importancia que asigna a la organización Moreno. Como si el primer político en descubrir “la importancia de transformar la masa en pueblo organizado” hubiese sido Perón. Por el contrario, cuando Perón era un niño de 7 años, ya existía en 1902 un revolucionario ruso llamado Lenin que escribió el ¿Qué Hacer?, es decir, exactamente comprender la diferencia entre “ser gobierno y ser poder” y la necesidad de construir partidos militantes y de combate. Y si hablamos a escala internacional, la comparación entre Perón y Lenin ya es ridícula. El movimiento de no-alineados, del cual formaba parte Perón, en nada puede compararse a la potencia de la Internacional Comunista fundada por Lenin y el bolchevismo en 1919. Cuando Perón era un joven oficial de 24 años que ni siquiera soñaba con ser Perón, Lenin ya estaba a la cabeza de la principal “ORGANIZACIÓN PARA LA TOMA DEL PODER” a escala planetaria que conoció la humanidad.

 

2- EL PERONISMO SE COPIÓ DE LOS YANKIS Y DE LOS MARXISTAS

Otra idea que repite Moreno es que la originalidad del peronismo es “la puesta en valor de los vectores nacionales y el mercado interno en paz con los otros pueblos”, de esta forma, busca delimitarse del fascismo y mostrar al peronismo como una novedad del nacionalismo cristiano. Sin embargo, exactamente al revés de aquel slogan “ni yankis ni marxistas”, es el propio Perón quien luego del 17 de octubre da un discurso donde explica que su política se inspira en el New Deal de Roosvelt y los planes quinquenales de la URSS. Textualmente: “la victoria que con los brazos abiertos nos aguarda, tendrá unas características análogas a la que tuvo que conquistar el gran demócrata norteamericano, el desaparecido presidente Roosevelt” (Discurso de Perón en el acto de proclamación de su candidatura, 12/02/1946). A su vez, los planes quinquenales de Perón (1947-1952 y 1952-1955) remiten a la experiencia previa de la URSS. Por lo tanto, Perón se copió el mercado interno de los yankis y los planes quinquenales de los marxistas.

 

3- EL IMPERIALISMO NO ES, NO FUE NI SERÁ PERONISTA

La pregunta, por lo tanto, cae por su propio peso: ¿fue Roosevelt un peronista? ¿¡incluso antes de que exista el peronismo!? o, al revés, ¿fue Perón seguidor de Roosevelt? Las dos preguntas son falsas porque Argentina no es ni puede ser Estados Unidos. A no es igual A y no hay nada más distinto que dos gobiernos nacionalistas, sobre todo cuando uno está en un país imperialista y otro en un país oprimido. Donde si es posible hacer la analogía es entre dos gobiernos “mercado-internistas” de dos países imperialistas. Por eso, no faltan los autores que comparan la política económica de Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial (1933-1939) con el New Deal de Roosevelt que (¡oh casualidad!) se desarrolló en los mismos años (1933-1938). El dirigismo económico y el capitalismo de Estado fueron una respuesta de los países imperialistas a la crisis capitalista del ‘29.

 

En ambos casos, tanto el imperialismo democrático como el fascista defendieron su mercado interno mientras descargaron su crisis sobre sus colonias. La “etapa mercado-internista” fue sólo la antesala de la guerra mundial. El carácter bélico de las relaciones internacionales no es una decisión que dependa de la política exterior que tome uno o varios gobiernos. El imperialismo, sea democrático o fascista, concluye siempre en guerra porque la guerra es un imperativo económico determinado por la competencia entre monopolios, debido a la tasa decreciente de ganancia y debido a la tendencia objetiva del capitalismo hacia su propia colapso y auto-disolución. Por eso mismo, el “nacionalismo pacífico y cristiano” (como dice Moreno) no es una opción. El imperialismo, por su propia naturaleza reaccionaria, jamás podrá ser peronista.

 

4- EL PARTIDO PIQUETERO LO INVENTÓ SARTELLI, NO D’ELÍA

Hasta acá el tema peronismo. Respecto a la izquierda trotskista y piquetera, Moreno nos dice que “esto del Partido Piquetero lo inventó D’Elía”. Si bien es cierto que D’Elia fue un enorme constructor del movimiento piquetero con el mítico Bloque Matancero de la FTV y la CCC no es correcto afirmar que haya inventado el Partido Piquetero por 3 razones sencillas: 1- la más evidente, nunca inscribió en la justicia electoral un partido con dicho nombre. 2- porque la distancia que hay entre el movimiento piquetero y el Partido Piquetero es la misma que hay entre los sindicatos ingleses y el Labour Party o, salvando todas las diferencias, entre la CGT y el Partido Justicialista. 3- por último, una cosa que no es para nada menor, ¡por el contenido de dicho partido! Dado que Luis D’Elía, como dijo en el propio acto, siempre fue un kirchnerista de la primera hora y nunca planteó la estructuración de un partido de los piqueteros que sea independiente del nacionalismo burgués.

 

Quien sí tiene el mérito histórico de haber el planteo, aunque nunca lo haya llevado a cabo, es el profesor Eduardo Sartelli. Probablemente para Guillermo Moreno sea un desconocido pero fue Sartelli quien durante 2002 abogó por la formación de un partido piquetero como expresión política de las corrientes piqueteras de la ANT – Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados – de las cuales Luis D’Elia ni siquiera participó, a diferencia de las dos Asambleas Piqueteras Nacionales de La Matanza convocadas en 2001. Sartelli hizo ese planteo teniendo una formación trotskista y como parte de la organización “Razón y Revolución”, que puede ser caracterizada de muchas cosas pero que seguro no son peronistas.

 

5- LA REVOLUCIÓN PERONISTA LA INVENTÓ EL TROTSKISMO

Ahora, lo que sí es original y curioso de este debate es que la “revolución peronista” sí es una expresión que está fuertemente identificada con el trotskismo durante los gobiernos de Perón y, sobre todo, durante la resistencia peronista. No se trata, como dice Moreno, de una “revolución en paz y amor” sino de la necesaria resistencia popular como se vio el 17 de octubre de 1945 y en 18 de años de lucha contra la proscripción al peronismo (1955-1973). La “revolución peronista”, por lo tanto, significa que la lucha revolucionaria del pueblo para derrocar a los gobiernos gorilas y golpistas. Sin ir más lejos fueron Abelardo Ramos y Posadas quienes señalaron el potencial revolucionario del nacionalismo burgués e incluso el gorila Nahuel Moreno (que acusaba a Perón de ser la “vanguardia de la reacción”) luego del entrismo en el PSRN (Partido Socialista de la Revolución Nacional) pasa a formar Palabra Obrera que se autodefinía como el “órgano del peronismo obrero revolucionario”. De hecho, algunos hasta le atribuyen a Nahuel Moreno la autoría de la consigna “¡Que vuelva Perón!”. ¿Sabrá Moreno (Guillermo) de la existencia de ese otro Moreno (Nahuel) cuando canta “¡vamos a volver!”?

 

6- LA REVOLUCIÓN INTERNACIONAL JUSTICIALISTA ES EL PROGRAMA DE LA CUARTA INTERNACIONAL

Por último, Guillermo Moreno nos dice que si la Cuarta Internacional apoya la revolución peronista, entonces los troscos somos peronistas. Suponiendo por un segundo que admitamos dicha posiblidad (cosa que no hacemos), entonces le invierto la pregunta: si la “revolución internacional justicialista” es contra la guerra mundial ¿entonces su “peronismo internacionalista” es trostskista? No se trata de un juego de palabras sino del carácter estratégico del peronismo. El camino de la Cuarta Internacional es el camino de la lucha de clases irreconciliable contra el imperialismo que es, como dijera Lenin, la etapa superior del capitalismo. Si el nacionalismo peronista se opone al “capitalismo salvaje y foráneo” (o sea al capitalismo monopólico que existe a nivel mundial), entonces, tenemos en acto lo que pronosticara Lenin: “la unidad política de la clase obrera metropolitana con el nacionalismo de los pueblos coloniales”. Si la revolución internacional justicialista sucede, estoy seguro que será exactamente como hicimos en Villa Soldati: uniendo el escudo peronista con las banderas de la Cuarta Internacional.

 

CONCLUSIÓN: A LA REVOLUCIÓN PERONISTA LA TIENE QUE DIRIGIR EL PARTIDO PIQUETERO

En conclusión, como hemos demostrado, el peronismo no inventó nada ni es ningún misterio y, por lo tanto, no tiene ninguna justificación teórica para arrogarse a priori la dirección de la revolución. Para nosotros, trotskistas de liberación nacional, las cosas son sencillas: en la lucha contra el imperialismo y la oligarquía, se pueden sumar todos los quieran. Y, POR AHORA, ese frente lo dirigen los que son más grandes y, si el día de mañana los partidos más chicos pasan a ser los más grande, entonces son esos partidos los que tienen derecho a dirigir. No aceptamos la impostura teórica stalinista-menchevique de que un frente anti-imperialista signifique un partido de izquierda subordinado de por vida a un partido peronista. ¿Aceptan los peronistas la sola posibilidad de que, en algún momento de la lucha contra el imperialismo, pìerdan la mayoría y pasen a ser dirigidos por la izquierda? Parecería una cuestión de lógica democrática elemental (la minoría respeta la conducción de la mayoría) pero en la lucha de clases los movimientos burgueses piensan que debe ser al revés. Los muchachos saben con toda claridad, como dijera Trotsky en sus textos sobre China, que la lucha de liberación nacional no aminoran sino que refuerza la lucha de clases.

 

La Cuarta Internacional buscar ser la expresión política organizada de la lucha de los explotados a escala mundial contra el imperialismo. Por lo tanto, reclamamos la conducción política para nuestro partido. Si momentamente reconocemos que el tren lo maneja Guillermo Moreno es porque su partido es más grande que el nuestro, nada más. La conducción en manos peronistas no es un imperativo objetivo porque “se deduce de la etapa de la revolución” (vieja tesis stalinista-menchevique) sino que es una derrota parcial, que aceptamos temporalmente, a cuenta de ganar tiempo contra la reacción y dedicarnos con más fuerza a la construcción de nuestro propio liderazgo revolucionario. Los militantes del PARTIDO PIQUETERO, defensores de la teoría de la revolución permanente, postulamos a la clase obrera piquetera como jefe y caudillo nacional en la lucha contra el imperialismo. La revolución peronista, o sea la revolución contra la oligarquía y el imperialismo, sólo será llevada hasta el final cuando el frente anti-Macri sea dirigido por el Partido Piquetero y no por el peronismo ni por la propia Cristina. Por eso tenemos nuestra propia pre-candidatura presidencial a 2019 con nuestro compañero Juan Marino. Para que el tren no descarrile, nosotros no esperamos que llegue nuestra estación sino que los piqueteros luchamos con más fuerza contra el imperialismo. Para garantizar que la revolución peronista triunfe y que el experimento oligárquico fracase, construimos al PARTIDO PIQUETERO como alternativa política en todo el país.

 

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