[EL PIQUETERO N°1 – 2° ÉPOCA] LOS REVOLUCIONARIOS ANTE LA GUERRA MUNDIAL

La obligación de los socialistas es transformar la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria

LOS REVOLUCIONARIOS ANTE LA GUERRA MUNDIAL

EL DERROTISMO REVOLUCIONARIO ES NO SUSPENDER LA LUCHA DE CLASES DURANTE LA GUERRA Si durante la guerra hay que dejar de lado la lucha de clases en beneficio de los intereses nacionales, entonces también hay que dejar de lado el “marxismo” durante una gran crisis económica, que pone a “la nación” tan en peligro como una guerra. Ya en abril de 1915 Rosa Luxemburgo liqui­dó esta cuestión con las siguientes palabras: “O la lucha de clases constituye la ley imperativa de la existencia proletaria también durante la guerra […] o la lucha de clases constituye un crimen contra los intere­ses nacionales y la seguridad de la patria también en época de paz”.

“La guerra y la Cuarta Internacional”, León Trotsky, 10 de junio de 1934


“’Derrotismo’ y guerra imperialista”

58. Cuando se trata de un conflicto entre países ca­pitalistas, el proletariado de cualquiera de ellos se nie­ga categóricamente a sacrificar sus intereses históri­cos, que en última instancia coinciden con los intereses de la nación y de la humanidad, en beneficio del triun­fo militar de la burguesía. La fórmula de Lenin “La derrota es el mal menor” no significa que lo sea la derrota del propio país respecto a la del país enemigo, sino que la derrota militar resultante del avance del movimiento revolucionario es infinitamente más bene­ficiosa para el proletariado y todo el pueblo que el triunfo militar garantizado por “la paz civil”. Karl Liebknecht planteó un lema hasta ahora no superado para la política proletaria en épocas de guerra: “El principal enemigo del pueblo está en su propio país.” La revolución proletaria triunfante superará los males provocados por la derrota y creará la garantía final contra futuras guerras y derrotas. Esta actitud dialéctica hacia la guerra constituye el elemento más importante de la educación revolucionaria y por lo tanto también de la lucha contra la guerra.
59. La transformación de la guerra imperialista en guerra civil es el objetivo estratégico general al que se debe subordinar toda la política de un partido pro­letario. Las consecuencias de la Guerra Franco-Prusia­na de 1870-1871, así como las de la matanza imperialis­ta de 1914-1918 (la Comuna de París, las revoluciones de Febrero y Octubre en Rusia, las revoluciones en Alemania y Austria-Hungría, las insurrecciones en una cantidad de países beligerantes) atestiguan irrefu­tablemente que la guerra moderna entre naciones capi­talistas trae aparejada la guerra de clases dentro de cada una de las naciones. La tarea del partido revolu­cionario consiste en preparar el triunfo del proletaria­do en esta última guerra.
60. La experiencia de los años 1914-1918 demues­tra, al mismo tiempo, que la consigna de paz de ningu­na manera se contradice con la fórmula estratégica del “derrotismo”; por el contrario, desarrolla una tremen­da fuerza revolucionaria, especialmente en el caso de una guerra prolongada. La consigna de paz adquiere un carácter pacifista, es decir estupidizante, debilitante, sólo cuando juegan con ella los políticos democrá­ticos y otros por el estilo; cuando los sacerdotes ofre­cen plegarias por la rápida terminación de la matanza; cuando los “amantes de la humanidad”, entre ellos los social-patriotas, urgen plañideramente a los gobier­nos a hacer rápido la paz “sobre una base justa”. Pero la consigna de paz no tiene nada en común con el paci­fismo cuando surge en los cuarteles y trincheras de la clase obrera, cuando se entrelaza con la consigna de fraternidad entre los soldados de los ejércitos enemigos y unifica a los oprimidos contra los opresores. La lucha revolucionaria por la paz, que asumirá formas cada vez más amplias y audaces, es el medio más seguro de “transformar la guerra imperialista en guerra civil”.
“La guerra y la Cuarta Internacional”, León Trotsky, 1934

“El proletariado internacional no se convertirá en aliado de los aliados imperia­listas de la URSS”

43. En la situación actual no se puede excluir la posibilidad, en el caso de que se declare la guerra, de una alianza de la URSS con un estado imperialista, o con una combinación de estados imperialistas, en contra de otro. Bajo la presión de las circunstancias una alianza temporaria de este tipo puede llegar a ser una necesidad ineludible, sin dejar por eso de consti­tuir el mayor de los peligros tanto para la URSS como para la revolución mundial.
El proletariado internacional no dejará de defender a la URSS aun si ésta se ve obligada a forjar una alianza militar con unos imperialistas en contra de otros. Pero entonces, más que nunca, el proletariado internacional tendrá que salvaguardar su total indepen­dencia política de la diplomacia soviética y, por lo tanto, también de la burocracia de la Tercera Inter­nacional.
44. El proletariado internacional, que en todo momento defenderá resuelta y abnegadamente al estado obrero en lucha contra el imperialismo, no se convertirá sin embargo en aliado de los aliados imperia­listas de la URSS. El proletariado de un país imperialis­ta aliado a la URSS debe mantener total y absoluta­mente su intransigente hostilidad hacia el gobierno imperialista de su propio país. En este sentido su política no será diferente de la del proletariado del país que pelea contra la URSS. Pero en lo que hace a la actividad concreta, pueden surgir diferencias conside­rables según la situación de la guerra. Por ejemplo, sería absurdo y criminal, en el caso de que se declarase una guerra entre la URSS y Japón, que el proletariado norteamericano saboteara el envío de municiones a la URSS. Pero el proletariado de un país que pelee contra la URSS se vería absolutamente obligado a recurrir a acciones de este tipo -huelgas, sabotaje, etcétera-.
45. La intransigente oposición proletaria al aliado imperialista de la URSS debe basarse en la política clasista internacional y en los objetivos imperialistas de ese gobierno, en el carácter traicionero de la “alian­za”, en su especulación con un retorno de la URSS al capitalismo, etcétera. Por lo tanto, la política de un partido proletario tanto en un país imperialista “alia­do” como en uno enemigo debe orientarse hacia el derrocamiento revolucionario de la burguesía y la conquista del poder. Sólo de esta manera se creará una verdadera alianza con la URSS y se salvará del desastre al primer estado obrero.
“La guerra y la Cuarta Internacional”, León Trotsky, 1934

“Nuestro objetivo básico en la Segunda Guerra Mundial”

¡Esta no es nuestra guerra!
Al mismo tiempo, no nos olvidamos ni por un mo­mento de que esta guerra no es nuestra guerra. A diferencia de la Segunda y la Tercera Internacional, la Cuarta Internacional no construye su política en función de los avatares militares de los estados capitalistas sino de la transformación de la guerra imperialista en una guerra de los obreros contra los capitalistas, del derrocamiento de la clase dominante en todos los países, de la revolu­ción socialista mundial. Los cambios que se producen en el frente, la destrucción de los capitales nacionales, la ocupación de territorios, la caída de algunos estados, desde este punto de vista sólo constituyen trágicos episo­dios en el camino a la reconstrucción de la sociedad moderna.
Independientemente del curso de la guerra, cumplimos nuestro objetivo básico: explicamos a los obreros que sus intereses son irreconciliables con los del capitalismo sediento de sangre; movilizamos a los trabajadores contra el imperialismo; propagandizamos la unidad de los obreros de todos los países beligerantes y neutrales; llamamos a la fraternización entre obreros y soldados dentro de cada país y entre los soldados que están en lados opuestos de las trincheras en el campo de batalla; movilizamos a las mujeres y los jóvenes contra la guerra; preparamos cons­tante, persistente e incansablemente la revolución en las fábricas, los molinos, las aldeas, los cuarteles, el frente y la flota.
Este es nuestro programa. ¡Proletarios del mundo, no hay otra salida que la de unirse bajo el estandarte de la Cuarta Internacional!
FUENTE: Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial. Mayo de 1940

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