7° CONGRESO DE LA TPR – POR LA CIRCULACIÓN SOCIAL DEL PIQUETERO

13 de abril 2017 – Minuta de la Fracción Villas – VII Congreso de la Tendencia Piquetera Revolucionaria

Que los piqueteros entren a trabajar en el Estado y en las fábricas

POR LA CIRCULACIÓN SOCIAL DEL PIQUETERO

La AVP ha conocido un período de ascenso desde noviembre 2016 hasta este momento, en el cual no sólo hemos estructurado 15 asambleas piqueteras regulares y organizado núcleos en otros 6 barrios, sino que se han incorporado a la TPR alrededor de 20 compañeros. Este proceso, muy positivo, fue principalmente a través del reclutamiento colectivo: o sea ir a plantearle a los piqueteros de la AVP los compromisos de la agenda y la circular, proponiéndoles la incorporación a la TPR. Sin embargo, nuestra actividad ha encontrado un techo. Debates políticos, principalmente el apoliticismo y el asistencialismo bloquean que otros compañeros se sumen a la organización. Más allá de que el reclutamiento colectivo se vuelva a plantear con nuevas franjas de compañeros que se organizan en la AVP, es fundamental que desarrollemos un debate acerca de las trabas ideológicas que se nos presentan para poder mejorar en nuestra actividad de reclutamiento y en el debate con los compañeros que queremos que se sumen a la TPR:

GARANTIZAR EL DERECHO AL TRABAJO ES UNA LUCHA ENTRE PARTIDOS POLÍTICOS

Por un lado, tenemos una polémica tácita con compañeros que ven su participación en la organización exclusivamente como la posibilidad de que les “salga el plan”. Este es el concepto, la manera en que muchos compañeros se refieren a su objetivo en la organización, sin diferenciar incluso si el plan es producto de una lucha política o no, si es la organización o el gobierno responsable de pagar los planes, entre otras cuestiones. Esto determina por ejemplo que haya compañeros que se enojan con la organización cuando el gobierno rechaza pagarles el plan, o que dejan de participar de los planes de lucha.

Otra expresión de esta tendencia son los compañeros que se involucran con la organización para defenderse de una situación de desocupación y extrema pobreza, y que luego consideran que su posibilidad de progreso económico está en alejarse de la organización y conseguir changas o un trabajo, en vez de de entrar a trabajar organizado con la TPR o trabajar en la organización.

Estas actitudes son “apolÍticas”, es decir que no ven a la organización gremial o política como una posibilidad de mejora constante de sus condiciones materiales de vida. Le creen a los patrones o empresarios que dicen “no pierdas tiempo con los piqueteros, esforzate por vos mismo, trabaja mucho y vas a salir adelante”. Este debate lo desarrollamos contra Olmedo (el diputado salteño) cuando nos decía a los piqueteros: “prueben laburando”, y nosotros explicábamos que “los piqueteros trabajamos” y que si no trabajamos todo lo que queremos es por culpa del Estado y los patrones. La desocupación es culpa de los empresarios (ellos nos despiden) y del Estado (que no garantiza trabajo estatal para todos los que lo necesitan). Por lo tanto, la lucha contra la desocupación es una lucha contra los empresarios y el Estado. Es una lucha de clases, una lucha política entre partidos.

Este también es el debate que plantea Triaca, el ministro de Trabajo, cuando dice que nos van a mandar a trabajar a las fábricas por sueldos de miseria. Nosotros le contraponemos el control de la bolsa de trabajo por parte de los sindicatos y las organizaciones piqueteras, para ingresar a las fábricas con los salarios de convenio; y un plan de obras públicas para darle trabajo a los desocupados. Ellos nos quieren tratar de parásitos diciendo que no queremos trabajar, cuando en verdad los únicos parásitos son los banqueros y los empresarios que viven de los impuestos que pagamos.

El reclamo de que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar los puestos de trabajo para el conjunto de los desocupados no es una invención nuestra como TPR o AVP. Ni siquiera del movimiento piquetero en Argentina. En la Revolución de 1848 en Francia, cuando Louis Blanc asumió la presidencia de la II República declaró el derecho al trabajo y organizó los “talleres nacionales”, donde se daba trabajo a todos los desocupados.

Además hablamos de cosas que hemos conquistado: los piqueteros de Chaco (MCC y 20 de Diciembre) han conseguido trabajo como estatales de planta permanente. En la Ciudad de Buenos Aires, los compañeros de la AVP hemos conquistado el ingreso de 17 compañeros a las cooperativas contratadas por el gobierno de la ciudad y hoy cobran entre $5500 y $6700. Es decir que la lucha política por trabajo consigue resultados.

CONTRA EL ASISTENCIALISMO, MULTIPLIQUEMOS LA HERRAMIENTA PIQUETERA

Por otro lado, existen disputas dentro de la agrupación que tienen una motivación material en el reparto de las conquistas y que tenemos que abordar correctamente. Por una parte, hay una tendencia de las compañeras con más tiempo en la organización a intentar impedir que nuevas compañeras ingresen a la organización y sean partícipes de las conquistas, o por lo menos a sostener que tienen permanentemente un lugar privilegiado por ser “antiguas” contra las “nuevas”. Esta cuestión, bloquea el crecimiento de la agrupación y refleja un criterio conservador porque se basa en que “nada más se podría conseguir”, y por lo tanto, deberíamos pelearnos entre nosotros en vez de pelear contra el Estado. Esto también se expresa en las disputas entre los distintos delegados por el reparto de las conquistas.

Por otro lado, existen disputas entre los delegados de los comedores o asambleas y los compañeros debido a que algunos delegados ven como un “riesgo” que haya compañeros que puedan postularse como delegados y disputarles el control de las conquistas, o incluso que puedan militar en la TPR y de esa manera tener una relación directa con la dirección de la organización. El punto central en estos casos no es ningún problema personal (que puede o no estar) sino una consideración estrictamente material: los privilegios que surgen de la administración de las conquistas. Como se ve, en ambos casos el criterio que guía es pro-estatal (no se puede reclamar ni conseguir nada más) y, por lo tanto, dirige el enfrentamiento contra los compañeros en vez de contra el Estado.

Contra esto, creemos que la forma de superarlo es desarrollar más organización piquetera (abrir nuevas asambleas en los barrios) para poder agrupar a todos los compañeros que quieran luchar para vivir mejor. Tenemos que dar una respuesta material a las peleas que surgen por las diferencias materiales entre los compañeros de la AVP.

LA LUCHA POR VIVIR MEJOR ES UNA LUCHA POLÍTICA CONTRA LOS EMPRESARIOS Y CONTRA EL ESTADO

Para comprender el carácter antagónico entre el progreso material de los compañeros y el Estado es necesario identificar con claridad que las villas no son un defecto ocasional por “ausencia del Estado” sino, por el contrario, una condición excluyente para la reproducción material de la clase capitalista.

1. Los empresarios necesitan villas para poder tener mano de obra más barata

El capitalismo necesita de las villas. Los empresarios necesitan de las villas. Los villeros no somos “excluidos” sino parte fundamental del sistema capitalista de producción. Las villas les permiten a los empresarios explotar mano de obra barata. Los talleristas, los patrones de la construcción, los fabricantes metalúrgicos, que a su vez dependen de las otras grandes empresas, y también directamente los grandes empresarios, se sirven de los trabajadores que pagan un alquiler menor que el necesario (por vivir en una pieza en la villa en vez de en un departamento o casa en un barrio urbanizado). Por eso las villas crecen en momentos de crecimiento económico y en las crisis.

Muchos empresarios explotan mano de obra en negro (o incluso semi-esclava) para pagar salarios más bajos que el promedio. De hecho, en Argentina en los últimos 20 años, la diferencia entre los salarios pagados y la canasta básica (o sea, lo que los empresarios pagan por debajo de la línea de pobreza) llegó a representar el 40% de las ganancias de los empresarios en 2002 y en 2007 era del 25% (datos del CEPED). O sea que los patrones, sin villas, sin villeros, sin trabajadores pobres, no son viables.

Es decir que lejos de ser “excluidos” como dice la CTEP, nos usan para defender su ganancia, y encima nos dicen que el gobierno nos hace un favor al entregar los planes que conquistamos en nuestra lucha por no morirnos de hambre. O sea que nuestra pobreza y las malas condiciones de vida son el resultado de una pelea que los empresarios desarrollan contra nosotros.

2. Los “derechos” son un piso mínimo de miseria que la burguesía concede en determinados momentos para garantizar la explotación

El rol del Estado, es garantizar las condiciones normales para que los empresarios puedan seguir explotando a los trabajadores y el sistema de producción siga funcionando (que los trabajadores vayan todos los días a las fábricas). Esto, que vale para el Poder Judicial y el Ministerio de Trabajo, también vale para el Ministerio de Desarrollo Social. Cuando nos dan mercadería para el comedor, están permitiendo que los talleristas les paguen menos a los trabajadores dado que en su casa, a la noche, tienen la cena del comedor, entonces pueden sobrevivir con sueldos más bajos. Lo mismo sucede al cobrar un plan: le permite a los empresarios pagar sueldos más bajos ya que las familias cuentan con ese ingreso. Esto es lo que Macri ahora quiere llevar a su máxima expresión transformando a los planes de empleo en una parte del salario para que los patrones paguen sueldos bajos en blanco directamente.

3. Los piqueteros luchamos por:

  • Defender nuestras condiciones de vida, porque el capitalismo nos mata

Por eso reclamamos comida, subsidio al desocupado, planes de empleo, asistencia médica y todo lo que sirva para que los compañeros puedan estar mejor.

  • Defender nuestro progreso material, porque el capitalismo nos quiere indigentes y pobres (tanto económico individual como en el barrio)

En nuestra actividad se verifica que el gobierno, en general bloquea los reclamos que son para que dejemos de ser pobres. Esto, como decíamos en el primer y segundo punto, se debe a que el objetivo del Estado es sostener el régimen de producción y re-producción social, es decir, que siga habiendo gente pobre que trabaje en las fábricas de los ricos a cambio de sueldos miserables. Concretamente: que el gobierno entregue algunos comedores y planes no es intolerante para los empresarios (a excepción de cuando el imperialismo exige un brutal recorte, inclusive el presupuesto de desarrollo social), y a algunos hasta les puede servir, porque les garantiza mano de obra barata.

Cuando nosotros nos organizamos por trabajo en blanco, para pasar a planta permanente, para cobrar igual o más que la canasta básica, vemos una oposición muy grande de los empresarios y del Estado. Cuando luchamos por la urbanización, el gobierno la rechaza o impone obras en los barrios sin discutirlas con los vecinos que no mejoran la calidad de vida en la villa y/o expulsan a los sectores más pobres del barrio (los inquilinos por ejemplo).

Este “techo” muestra por un lado que la pobreza es necesaria para el capitalismo (y por eso el Estado quiere reproducirla y mantenerla) y por otro lado, la necesidad de desarrollar una agitación política anti-sistema: para destruir el Estado capitalista y que gobiernen los trabajadores.

  • Para ingresar a las fábricas y empresas a organizar a los trabajadores

Al mismo tiempo, nuestra lucha por mejorar nuestras condiciones de vida está ligada a la penetración en los lugares de trabajo. A través de nuestra lucha en los barrios, tenemos que organizarnos para penetrar en el aparato productivo (fábricas, talleres) y reproductivo (escuelas, centros de salud). Esto tiene un carácter estratégico: genera las condiciones para que organicemos a los trabajadores ocupados y concretar la unidad de la clase obrera ocupada y desocupada.

4. La lucha de la AVP puede ser utilizada por el patriarcado y la superexplotación en negro

Es muy importante entender que hay una presión constante para que nuestra lucha por la mejora de las condiciones de vida de los compañeros sea asimilada a la reproducción del capitalismo y, en consecuencia, anulada y finalmente derrotada. Para poner un ejemplo: el hombre que obliga a la mujer a hacer todas las tareas del hogar, que la golpea y que la oprime, puede pensar “me sirve que mi mujer vaya a un comedor, porque así en vez de gastar parte de mi sueldo en comida, lo gasto en alcohol” y el patrón de ese obrero, también puede pensar “no está mal que vaya a un comedor la señora del obrero, así le puedo pagar menos sueldo, pero igual no se van a morir porque comen en el comedor”. El problema es que el machismo y el patrón están jugando con fuego: si nuestro comedor es (y tiene que ser cada día más) un centro de organización y lucha de las compañeras y compañeros), entonces esa mujer va a empezar a decir basta y a organizarse contra la violencia patriarcal y ese trabajador se va a organizar con los piqueteros para luchar por mejores salarios y contra los despidos.

5. La lucha por terminar con la pobreza se choca, en última instancia, con la resistencia estatal (urbanización, pase a planta, salario igual a la canasta básica, etc). La lucha del movimiento piquetero es, en perspectiva, la lucha por el poder de los trabajadores

Cómo dijimos en el punto 3, la experiencia del movimiento de los trabajadores desocupados muestra que, en última instancia, no es viable que toda nuestra vida llevemos petitorios a Desarrollo Social para mantener nuestra existencia por debajo de la línea de pobreza. Es necesaria la construcción de nuestro propio poder como trabajadores contra el poder de los capitalistas, expresado en el Estado. Tenemos que prepararnos para tomar el control del proceso productivo, oprimir a los opresores y, por lo tanto, constituir nuestra propio aparato político. Esto también implica también la construcción de un partido legal para participar de las elecciones e incluso puede implicar gobernar el Estado Burgués (como tuvo la posibilidad el PO en 2015 en Salta).

La necesidad de cuestionar el conjunto del sistema productivo y el sistema político, parten de la imposibilidad de que sigamos siempre “tirando”, de perpetuar nuestra existencia como pobres en un capitalismo que se cae a pedazos sobre nuestras cabezas y nos condena a una situación cada vez más insoportable, a la guerra y a la muerte.

6. La construcción del Partido Piquetero es necesaria para dar esta lucha contra el Estado capitalista que nos condena a la pobreza e indigencia

La necesidad de organizar un partido polìtico propio de los trabajadores, o incluso más específicamente de los piqueteros, o sea un poder político propio, es una propuesta debido a que tenemos que concentrar las fuerzas contra los patrones. Si nos fijamos, los patrones tienen sus propios partidos (el PRO por ejemplo), con los cuales hacen campaña para defender sus intereses. Nos explican en la televisión por qué tienen que aumentar las tarifas, por qué hay que pagarle a los buitres. Hacen política, o sea, defienden frente a todos sus intereses. Entonces nosotros decimos: “si ellos tienen sus partidos, nosotros también”.

También vemos que es necesario construir nuestro partido político para poder luchar contra el Estado. Cuando nos enfrentamos a una campaña del gobierno contra los piqueteros o contra los trabajadores, vemos la necesidad de sacar nuestros artículos, nuestros volantes, nuestros afiches, de que haya compañeros que vayan a la televisión a defender nuestro punto de vista. O sea necesitamos “tribunos” “políticos” que nos defiendan en el debate público. Por otro lado, cuando el gobierno nos hace causas, nos persigue judicialmente, si tenemos abogados que trabajen para nosotros, tenemos mejores posibilidades de enfrentarlo. Cuando dicen que merecemos un aumento por debajo de la inflación, nos viene bien tener economistas que demuestren que necesitamos un aumento mayor. Necesitamos locales para hacer nuestras reuniones, etcétera. ¿No nos serviría tener diputados que defiendan nuestros intereses en el parlamento? ¿Candidatos o incluso compañeros electos como intendentes, gobernadores y presidente? Todo esto significa que en nuestra lucha verificamos que enfrentamos un poder político concentrado (el de los patrones), al que tenemos que oponerle otro, pero que sea nuestro.

7. La construcción del Partido Piquetero es necesaria para combatir a la clase capitalista y para el progreso material y político de la clase obrera

La necesidad de construir un partido propio de los trabajadores surge de la necesidad de enfrentar a la clase capitalista y mejorar nuestras condiciones de vida. Podemos pensar: ¿podríamos hacer todo los que hacemos sin un partido? Concretamente, ¿Cuánto “necesitamos” a nuestros dirigentes, nuestros locales, nuestros volante? A primera vista, uno podría pensar que el partido es indispensable y probablemente sea cierto. Pero también es cierto que esa “debilidad” no es una incapacidad de los trabajadores sino un resultado de la opresión permanente de los patrones contra los trabajadores. En pocas palabras: el partido es necesario porque trabajamos 12 horas por día, porque en nuestro barrio, en nuestra familia, en nuestra escuela hay miles de problemas que nos demandan varias horas y energía. Entonces necesitamos apoyarnos en un “bastón”, un “andador”, para aprender, para ejercitar nuestros músculos, para que mejoremos nuestra situación material y cultural.

8. Demos respuestas materiales a problemas materiales

Nuestra capacidad de “hacer política”, depende de una correlación de fuerzas. Para poder militar necesitamos comer, tener un techo, que nuestros hijos estén vestidos, sanos y alimentados. Cuando los compañeros se alejan de la organización es porque calculan que el camino para mejorar su situación económica está en refugiarse en su familia, romper el vínculo con la organización para trabajar en negro en alguna PyME o taller o apoyar a algún puntero. Incluso cuando los compañeros se van a otra organización (o vienen de otra organización a la nuestra), razonan de la misma manera.

Esta situación tuvo lugar, por ejemplo, con los compañeros de Barrio Maldonado en Córdoba, cuando, frente al ninguneo al que fuimos sometidos por parte de los gobiernos provinciales y municipal que rechazaron dar lugar al reclamo de útiles escolares de los compañeros de la AVP, toda una serie de compañeros se empadronaron con el FOL, mientras mantenían su filiación como militantes de la AVP y la TPR. Como dirección, nuestra orientación frente a esta situación, lejos de “enojarnos”, “sentirnos traicionados” o descalificarlos diciendo “que no tienen suficiente compresión política” fue impulsar el empadronamiento de manera organizada (lo cual sirvió, porque los útiles se consiguieron) y proponer una campaña en común con el FOL contra el gobierno.

Por lo tanto, tenemos que entender esos desplazamientos como lo que son: el cálculo de cada compañero sobre qué va a impactar mejor en sus condiciones de vida. Lejos de enojarnos o desmoralizarnos por las decisiones que toman los compañeros, tenemos que entender su motivación y combatirlas mostrando los resultados de nuestra lucha política. Para lograr que los compañeros nos vuelvan a elegir tenemos que demostrar, en los hechos y por la positiva, que efectivamente nosotros somos la mejor opción que tienen.

9. Con la AVP y el Partido Piquetero SE VIVE MEJOR

Nuestro objetivo es el progreso material, cultural e intelectual de los trabajadores. Muchas veces, los compañeros y compañeras nos plantean que “no tienen tiempo” para militar. Muchas veces, hay compañeros y compañeras que ven a la AVP como una “estación de paso” mientras estén desocupados y luego si consiguen un trabajo se retiran de la organización. Incluso hay compañeros que ¡se enojan! porque otro “se metió a trabajar y dejó de venir a las marchas”.

Este absurdo se genera por una incomprensión y una incapacidad nuestra para explicarles a los compañeros que la organización política es para que ellos vivan mejor. Veamos: si nosotros luchamos por los intereses de los trabajadores, no podemos aspirar a que los trabajadores militen o apoyen nuestro partido en contra de sus propios intereses. Eso sería cuasi “religioso” en el sentido de que la organización les propone trabajar por un futuro mejor, sin que hoy se vean los resultados.

Nosotros sostenemos que si un trabajador se organiza en un partido o una organización piquetera va a VIVIR MEJOR que si no lo hace. Lo que es evidente para el compañero desocupado que se acerca a la AVP (piensa “si voy a las asambleas y a las marchas, puedo conseguir un plan de empleo, algo de comida y así estar mejor”), no lo es para el compañero que conquistó un plan de empleo con la organización y al conseguir un laburo dice “conseguí este trabajo, listo, me alejo de los piqueteros porque ahora tengo un trabajo”. Esto nos tiene que hacer pensar: ¿por qué no logramos demostrar a través de los hechos a ese compañero que si se sigue organizando con la TPR va a ESTAR MEJOR? Con la TPR puede mejorar su capacidades para buscar trabajo (puede venir al local, hacer su curriculum e imprimirlo, buscar los lugares donde repartirlo, asesorarse, estar en contacto con más ofertas laborales que sus compañeros le reenvíen). Con la TPR puede luchar si lo quieren echar, si no le pagan las horas extras, si no lo quieren poner en blanco.

Toda nuestra experiencia es que el alejamiento o acercamiento de los trabajadores a la organización está relacionado a si vinculan o no su militancia política con la posibilidad de progreso material. Lo vemos cuando compañeros despedidos se organizan con los partidos de izquierda y se radicalizan políticamente (casos como los tercerizados del ferrocarril, Lear); así como también cuando consideran que se ha llegado a una nueva situación de equilibrio y confían en que su cercanía a la patronal o a la burocracia les genera mejores condiciones, se alejan de la organización. La experiencia de los que compañeros que consiguen trabajo a través de su organización y lucha en la AVP es clave para mostrarle a los compañeros la necesidad de organizarse con nosotros.

No es casualidad que el movimiento piquetero se haya desarrollado como respuesta a la negativa de la burocracia sindical de organizar a los desocupados en la década del 90. O que la AVP crezca frente a la ofensiva de Macri para aumentar la desocupación, a la traición de la CTEP y el sectarismo de las organizaciones piqueteras de izquierda. La descomposición de las direcciones tradicionales que no pueden brindarle una respuesta a franjas crecientes de la población es lo que promueve el desarrollo de nuevas organizaciones como la nuestra.

Por otro lado, con la agrupación puede luchar por mejorar su barrio, la escuela de sus hijos. Con la organización podemos poner en pie actividades recreativas, culturales, deportivas, sociales. Con la TPR SE VIVE MEJOR. Si no somos capaces de transmitir y realizar eso, si a los ojos de los compañeros somos una organización que puede conseguir un plan o un comedor, pero no puede hacer nada más, entonces no culpemos a los compañeros que se alejan de la agrupación: trabajemos para que los explotados vean en la TPR y la AVP la organización que les permite estar mejor.

Lo mismo se aplica para las cotizaciones y aportes. Los empresarios aportan a Macri porque calculan que luego ganarán más con el tarifazo, la baja de salarios y la suba de precios. Los piqueteros y los trabajadores van a aportar a la AVP y a la TPR en la medida que consideren que la organización les sirve para vivir mejor.

10. Luchemos contra el apoliticismo y el asistencialismo, reclutemos al Partido Piquetero.

Para finalizar, tenemos que destacar que el apoliticismo y el asistencialismo son tendencias que bloquean el desarrollo partidario sobre la base de las asambleas piqueteras. De fondo, la idea que hay es que se vive mejor desorganizado u organizado materialmente en torno a otras cosas que no son la TPR (familia, tallerista, patrón, puntero).

Tenemos que, por lo tanto, garantizar las condiciones materiales para militar a través de nuestra lucha. Tenemos que llevar este debate a cada compañero y resolver los obstáculos demostrando que los resultados materiales dependen de la correlación de fuerzas en la lucha contra los capitalistas.

Los empresarios venden una mentira (“si no luchas y trabajas todos los días vas a vivir bien”), cuando la realidad es que cada día hay más pobres y más desocupados. Sin embargo, se apoyan en algunos casos aislados que muestran cómo vidriera para sostener esta mentira. Nosotros tenemos que demostrar con nuestras victorias que la perspectiva material, cultural y social que tenemos los piqueteros para ofrecer es mucho mejor que la miseria de los explotadores.

11. Por la circulación social del piquetero

Contra la tendencia al apoliticismo y al asistencialismo, promovamos la circulación social de los piqueteros. La burguesía y su estado todo el tiempo promueven la división entre los trabajadores ocupados y desocupados. Nosotros, por el contrario, tenemos que impulsar una lucha por la unidad con los trabajadores ocupados. Esto comienza por conquistar políticamente a los trabajadores ocupados yendo a militar a las fábricas, talleres, obradores, escuelas y centros de salud de cada barrio. En la medida que conquistemos políticamente a esos trabajadores, canalicemos su lucha por aumento salarial, mejores condiciones, etc, podremos mejorar no sólo nuestra actividad política como partido sino nuestra propia situación material: el ingreso de compañeros a trabajar en esas fábricas, ya sea por bolsa de trabajo o porque nos avisan cuando están tomando gente, o través de la lucha contra el gobierno para conseguir trabajo estatal en las obras públicas que se realicen. La lucha y la actividad política es el camino para luchar contra la desocupación. La organización política es el camino para derrotar a los patrones que nos condenan a la pobreza.

RESOLUCIONES

  • Escribir un material público sobre qué es la AVP
  • Campaña de empadronamiento de desocupados de la AVP
  • Campaña de proletarización de los compañeros de la AVP
  • Fomentar la realización de nuevas asambleas en los barrios
  • Campaña de piqueteos regulares en las fábricas de los barrios

Lionel Stiglitz y Christian Armenteros

13/04/2017

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