[REVISTA DE LAS PIQUETERAS N°9] DEFENDAMOS LA CUARTA OLA FEMINISTA

DEFENDAMOS LA CUARTA OLA FEMINISTA

feminismo

A partir del surgimiento en 2008 de la auto-denominada “cuarta ola feminista” en las redes sociales y a escala planetaria como movimiento callejero con la Women’s March y el Paro Internacional de Mujeres se abrió una polémica con las “third-wavers” (que reivindican la tercera ola).

El debate lingüístico encierra un debate político estratégico: ¿es correcto seguir hablando de olas? (como movimientos mundiales con una agenda política y reivindicativa unificada) ¿es válido recuperar la palabra “feminismo”? La tercera ola lo rechaza porque lo asocia a la segunda ola que relegaba a las mujeres negras y latinas (de ahí el surgimiento del “afro-feminism” y “womanism” de Alice Walker) y acusa al feminismo de ser un movimiento “for women only” (sólo para mujeres) en oposición a la multiplicidad de identidades de género que están en conflicto abierto con la heteronormatividad del patriarcado capitalista, es decir, el término “feminismo” no sería el más adecuado para representar la diversidad de la comunidad LGBTTIQ.

Desde Las Piqueteras apoyamos que se llame “cuarta ola feminista” y hemos escrito este artículo para explicar por qué el feminismo es una bandera de lucha que todos aquellos que luchamos contra el machismo y el patriarcado tenemos que levantar con orgullo.

Los orígenes del feminismo: entre el liberalismo y el socialismo

El movimiento teórico a favor de los derechos de las mujeres puede rastrearse durante la revolución francesa con Mary Wollstonecraft y su Vindicación de los derechos de la mujer (1792), a la Edad Media con De l’Égalité des hommes et des femmes (1622) de Marie Le Jars de Gournay o De l’Egalité des deux sexes (1673) de François Poullain de la Barre y hasta la grecia antigua con Hiparquía, esposa de Crates de Tebas, miembro de la escuela cínica. Ella dejó el rol tradicional dado a la mujer, se despojó de sus posesiones, familia y comportamiento de acuerdo a la sociedad, y comenzó a vestir ropa de hombre. En todos los casos este “proto-feminismo” o “feminismo teórico” no reivindicaba como propio el término “feminismo”.

La palabra nació en Francia en el siglo XIX en oposición al carácter machista de la revolución francesa que defendía “los derechos del ciudadano” pero no de las mujeres, como señaló Olympe de Gouges. Estaba asociada a los movimientos políticos liberales (John Locke) y socialista (Charles Fourier). Del primero puede destacarse los “Dos tratados sobre el gobierno civil” para atacar a la monarquía absoluta (Robert Filmer y Thomas Hobbes) y, en particular, el texto de Filmer “Patriarca o el poder natural de los reyes”. Sin embargo, el primero en acuñar el término propiamente dicho fue el socialista francés Charles Fourier quien, en 1808, luchaba por la igualdad entre mujeres y hombres. Según la politóloga Leslie F. Goldstein, especialista en derechos de la mujer, Fourier empleó el neologismo féminisme (a partir de unir la palabra latina “femina” y el sufijo “isme”) en 1837.

“¿Error histórico?”: una versión alternativa

Sin embargo, la historiadora y filósofa francesa Geneviève Fraisse señala que esta atribución es un “error histórico”: “La palabra ‘feminismo’ no existe en los textos de Fourier aunque en ellos se trate el asunto”, señala en su libro ‘Musa de la razón: la democracia excluyente y la diferencia de los sexos’, de 1989.

El verdadero orígen de la palabra sería una tesis médica sobre tuberculosis de 1871, ‘Sobre el feminismo y el infantilismo en los tuberculosos’ (‘Du féminisme et de l’infantilisme chez les tuberculeux’), escrita por Ferdinand-Valère Faneau de la Cour. Un tratado en el que se señalaba que muchos hombres enfermos de tuberculosis tenían rasgos “infantiles y feministas” como “el cabello fino, pestañas largas, piel blanca y blanda, barba escasa, genitales pequeños, mamas voluminosas…”, puntualiza la feminista Beatriz Preciado, autora de ‘El manifiesto contrasexual’.

Meses después en el marco de un debate sobre temas como el adulterio y el divorcio, en 1872, Alejandro Dumas (hijo), escritor y dramaturgo, retomó el término, ahora con un sentido político, en sus panfletos Feminismo y El hombre-mujer para atacar al movimiento de mujeres y a los hombres que lo apoyaban. Como apuntó Preciado durante su intervención en el seminario ‘Cuerpo Impropio’, que tuvo lugar en noviembre de 2011 en la Universidad Internacional de Andalucía: “El texto de Faneau de La Cour tuvo bastante éxito mediático y Alejando Dumas (hijo), periodista muy activo en la época, utiliza la noción de feminista para descalificar a aquellos hombres que apoyaban la causa de las ciudadanas. Hombres que, según Dumas, corrían el peligro de sufrir un proceso de feminización similar al que padecían los tuberculosos”.

“Feminismo” y “Queer”: de insulto machista a bandera de lucha

En cualquiera de las dos versiones, todos coinciden en que fue la francesa Hubertine Auclert, socialista, sufragista y fundadora del periódico ‘La ciudadana’ en 1881, quien resignificó (o se reapropió) del término “feminismo”, ahora con una connotación positiva, para reivindicar a los movimientos que buscaban la emancipación política y social de las mujeres. Del mismo modo que las personas “queer” se apropiaron de ese término, que en un principio era una manera peyorativa de calificar a las personas “raras”. La historia del término “feminismo” demuestra que, desde su propio origen, es una bandera de lucha arrebatada a nuestros enemigos para unir a mujeres, hombres y todas las identidades de género contra el machismo y el patriarcado.

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