[IV INTERNACIONAL] NO A LA EXPULSIÓN DEL PCL DE LA CRCI

CARTA ABIERTA DE LA TPR A LA CRCI Y AL IVº CONGRESO

DEL PARTITO COMUNISTA DEI LAVORATORI (PCL)

NO A LA EXPULSIÓN DEL PCL DE LA CRCI

POR UNA CONFERENCIA DE EMERGENCIA

CONTRA EL ASCENSO DEL FASCISMO

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El IVº Congreso del PCL (reunido del 5 al 8 de enero de 2017 en Rimini, Italia) se desarrolla mientras la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI), organización internacional de la cual el PCL es miembro fundador y uno de sus principales partidos, se encamina a una ruptura. El principal desencadenante de esta situación es la propuesta del PO de expulsar al PCL. Tal como figura en el documento de la Plataforma C “[…] la violenta reacción del grupo dirigente del PO con la propuesta de expulsar a nuestro partido acusando de camarilla al PCL” (Pag 15, disponible en http://www.pclavoratori.it/files/index.php?obj=NEWS&oid=5342).

En los documentos internacionales de las plataformas A y C, el PCL señala que el PO rechaza desarrollar cualquier debate organizado en los marcos de la CRCI, y plantea la lisa y llana expulsión del PCL. Queda claro, por lo tanto, que cualquier argumento posterior será una excusa caprichosa para ocultar su vocación rupturista contra la CRCI. La posición del PO es abiertamente anti-democrática: proponer ejecutar una expulsión sumaria sin que se pueda desarrollar un debate organizado y democrático previamente. Una posición de este tipo generaría una ruptura en la confusión que desmoralizaría a la militancia de la CRCI.

En este marco, la propuesta del DIP y el EEK de realizar una conferencia (como indica el Documento de la Plataforma C) es una línea de resistencia democrática, probablemente para procesar la ruptura de manera de intentar evitar una mayor confusión a la militancia. Es un agrupamiento democrático para procesar mejor la ruptura: romper en la confusión es desmoralizante, romper en la claridad no. Proponen tramitar el divorcio de manera amable. Esto es positivo en la medida en que permite procesar la ruptura en la claridad, y el rechazo del PO muestra hasta qué punto piensa que corresponde romper “su internacional” sin pagar ningún costo político ni dar ninguna explicación.

BANCARROTA CAPITALISTA, BANCARROTA DE LA CRCI

La inminente implosión de la CRCI está ligada a su parálisis desde el estallido de la crisis mundial. Hace 10 años que no se publica el Obrero Internacional (periódico de la CRCI) y 4 años pasaron desde la salida de la última declaración del Ejecutivo de la CRCI. Hace, por lo menos, un año que ya no existe más la CRCI. La CRCI estuvo paralizada frente al ascenso del Frente Popular y de hecho se dividió frente al voto a Syriza en Grecia. Frente al avance de la derecha fascista y la asunción de Trump, el ataque del PO al PCL, la liquidación sin debate de la CRCI y la ruptura con el principal partido europeo de la misma implica una gran desorientación política y estratégica.

Esta situación no se da solamente por los debates internos de la CRCI sino bajo la presión de la bancarrota capitalista. A 12 días de la asunción de Trump, la CRCI está discutiendo su crisis interna antes que ordenarse para combatir el ascenso del fascismo en Estados Unidos. A esto se le suma que el vice-canciller de Alemania, Sigmar Gabriel, acaba de declarar que “ya no es impensable que la UE se vaya a romper” (Newsweek, 7/1). El Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo del mundo y el principal banco de Italia, ha quebrado. Nada de esto aparece como factor determinante en los documentos publicados por el PCL que discuten la crisis de la CRCI. La CRCI colapsa en el marco del colapso de los bancos y el capital financiero.

Es una necesidad la convocatoria de esta conferencia de emergencia, en defensa de los partidos que integran la CRCI. Esta conferencia, debe realizarse con el fin de relanzar la CRCI para intervenir contra la derecha fascista. Si no se hace, se va a producir una desmoralización generalizada de todos los cuadros y militantes de la CRCI. Como TPR, planteamos la necesidad de una conferencia con los observadores que les interese el debate, entendiendo que nosotros deberíamos estar incluidos. Es necesario poder discutir qué pasó con la CRCI y cómo relanzarla. Tiene que haber conferencia, debate organizado a escala internacional, donde el conjunto de los militantes se puedan involucrar. En este sentido, proponemos la publicación y traducción de los documentos del debate de la CRCI a fin de que la militancia internacionalista pueda intervenir de cara a este debate. No desarrollar esto implica el riesgo a la implosión de este reagrupamiento y sus partidos nacionales, cuando es fundamental lanzar una política proletaria y revolucionaria contra el fascismo.

LA DIVISIÓN ANTE EL ASCENSO DEL FASCISMO Y LA GUERRA IMPERIALISTA ES SUICIDA

Ninguno de los 4 partidos integrantes de la CRCI interviene en esta crisis en función de los intereses de los explotados en la lucha de clases a nivel internacional. Cada uno lo hace en función de intereses particulares, en función de cálculos sectarios y auto-referenciales. Lo más grave es que esto ocurre mientras que el DIP plantea que “el imperialismo está tejiendo las redes de una 3° Guerra Mundial” (http://redmed.org/article/imperialism-weaving-nets-third-world-war) y que “Donald Trump encarna el éxito de un fascismo sui generis” (http://redmed.org/article/loose-cannon-fascism). Si reconocen estos rasgos de la situación internacional, y al mismo tiempo no proponen ninguna orientación ni disposición organizativa para afrontarlos, entonces hay dos opciones. Una variante es que piensan que ellos mismos son inexpresivos en la situación política, que nadie va a intervenir sobre ellos en la lucha política, y que nadie va a atacarlos y ponerlos en riesgo. Esta opción constituye un falso escepticismo que desconoce los riesgos reales de un cuadro de ascenso del fascismo. La otra variante es considerar que asistimos a la homogeneidad de pequeños grupos preparados para enfrentar un cuadro de estas características, cuando en realidad estamos asistiendo a la propia explosión de la CRCI ante el ascenso de Trump. Lo que ninguna de las organizaciones de la CRCI pone de relieve es que, para los propios trabajadores y explotados que integran esas organizaciones, la división y la ruptura ante el ascenso del fascismo es una política suicida.

La división en este momento es un síntoma de inmadurez mayúscula. La unidad se plantea como una medida defensiva evidente. El frente único es la táctica necesaria para enfrentar la ofensiva de la derecha. De hecho, después de la derrota de la revolución de 1905, y ante la ofensiva del zarismo, Lenin propuso una política de unidad con los mencheviques. El partido de combate, si pretende constituirse como factor en la lucha política mundial, tiene que ser un combatiente de vanguardia por el agrupamiento de todas las fuerzas anti-fascistas, anti-guerra y anti-austeridad. La forma de progresar, para los revolucionarios, es confrontar contra el ascenso de la derecha. Todo lo contrario a lo que plantea el PO.

En una reciente editorial de Prensa Obrera, el PO plantea que “El derrumbe de los Kirchner, Lula y cia. tiene un alcance revolucionario” (https://elpiquetero.org/2016/12/18/po-festeja-a-macri-y-temer-el-derrumbe-de-los-kirchner-lula-y-cia-tiene-un-alcance-revolucionario-091216/). No solamente festeja a Macri y Temer, sino que además considera que habría una oportunidad para los revolucionarios en América Latina a partir del avance de la derecha mientras asciende el fascismo en las metrópolis que dominan a América Latina. No pueden ver más allá del limitado desarrollo electoral que tuvo el Frente de Izquierda, que dicho sea de paso, se encuentra amenazado por el cuadro político en Argentina y a nivel internacional.

Lo real, en la discusión, es que el PCL está yendo a un agrupamiento con A&R (Francia), Izar (España), organizaciones de la izquierda del Secretariado Unificado. También están acercándose al PTS. Buscan desarrollar una nueva organización internacional, más allá de la CRCI. El DIP y el EEK buscan postergar la ruptura, no solamente porque una ruptura en la confusión sería desmoralizante, sino también porque el PCL es su principal punto de apoyo en Europa continental. Por el contrario, el PO se siente amenazado por la posibilidad de una alianza entre el PCL y el PTS, y ante esa posibilidad busca romper la CRCI expulsando al PCL para evitar quedar en minoría en la Coordinadora y, por lo tanto, también en minoría en Argentina. El problema es que la CRCI sin el PCL no es la CRCI. Por eso el PO emprende la cruzada sectaria contra el PCL.

En todo el debate en curso en la CRCI, no se está viendo el ascenso del fascismo como un peligro real para las organizaciones de la CRCI. No hay un sentido de realidad de la dirección. No se pone de manifiesto el principal desafío del próximo período que es intervenir en los procesos electorales en Europa (Italia, Francia) contra el ascenso electoral del fascismo. Se rompen porque no tienen y no quieren tener una política en común continental contra el ascenso del fascismo en Europa. El centralismo democrático se quiebra porque tienen estrategias divergentes en la lucha de clases. Hubo ascenso del frente popular y se partieron (votación a Syriza [PO], votación a Antarsya [EEK] y entrismo en Syriza [PCL]); hay ascenso del fascismo y se vuelven a partir (y con más fuerza aún). En América Latina, el PO despliega un planteo sectario contra el frente único anti-Macri y contra la unidad de la izquierda anti-golpista a escala continental. Su rechazo al frente único anti-imperialista en los países oprimidos, y su reivindicación del voto al frentepopulista Syriza, los tipifica como una corriente en proceso de mimetización con el morenismo, cuyo planteo se caracteriza por ser democratizante y pro-imperialista, es decir, adaptados a Syriza en Europa y sectarios contra los movimientos nacionalistas en América Latina. Mientras el PCL quiere combatir el ascenso de la derecha en Europa, el PO busca plegarse al ascenso de la derecha en América Latina.

De conjunto, piensan que van a poder replegarse a los márgenes de la situación política como grupos de propaganda o, lo que es peor, como ocurre con el caso del PO, que van a poder desarrollarse como complemento al ascenso de la derecha. Llamamos a sacar la cabeza de abajo de la tierra, mirar la realidad mundial de frente y convocar a la conferencia de emergencia.

POR UNA CONFERENCIA INTERNACIONAL ANTI-FASCISTA, ANTI-GUERRA Y ANTI-AUSTERIDAD

Está planteada, objetivamente, la convocatoria a una conferencia internacional anti-fascista, anti-guerra y anti-austeridad. Anticapitalistas (España) ya ha lanzado un planteo en ese sentido, y ha abierto el debate al interior de Podemos (ver: https://www.cuartopoder.es/deidayvuelta/2017/01/06/anticapitalistas-impulsa-una-conferencia-internacional-antifascista-en-madrid/11873).

Unidad Popular, de Varoufakis en Grecia, también ha lanzado un movimiento paneuropeista (DiEM25 “Por una Europa Democrática en 2025″) que plantea “La desintegración de la Unión Europea va a provocar un derrumbe que va a recordar de forma terrible a lo que ocurrió en los años 30 con la llegada de los nazis al poder” Su consigna es: “¡Democraticemos Europa! ¡La UE tiene que ser democratizada o se desintegrará!” (ver: http://www.huffingtonpost.es/2016/02/09/varoufakis-diem25-movimiento-democracia_n_9195616.html). La bandera de la unidad anti-fascista no puede quedar en manos de las formaciones democratizantes y reformistas que luego las llevarán a la derrota.

La izquierda revolucionaria tiene que estar en primera línea de todos los episodios relevantes de la lucha de clases a escala continental. Ya habíamos planteado esto en relación a la primera huelga continental de la historia de Europa, en noviembre de 2014, así como también proponiendo el armado de listas anticapitalistas en las elecciones de euro-parlamentarios. Ambos planteos fueron rechazados por la CRCI. No están a favor de una acción coordinada a nivel continental. Los intentos de agrupamientos con A&R e IZAR no alcanzan. No juegan un rol relevante en los acontecimientos europeos. Pelearse por pequeños grupos de esas características (como están haciendo el PO y el PCL) es no tener en cuenta que el frente único obrero es una política dirigida a las organizaciones mayoritarias, como el PIE y el KKE. El frente único obrero es desarrollar un planteo de unidad hacia Syriza, Podemos, Rifondazione, KKE, etc. En ese sentido se ubicó la reciente carta abierta del PCL a Rifondazione (ver http://www.pclavoratori.it/files/index.php?obj=NEWS&oid=4692).

El frente único obrero en las metrópolis imperialistas parte del propio desarrollo real de la lucha de clases. No es cierto que el PIE esté paralizado: discute y pone en marcha iniciativas a escala continental. Ejemplo de esto es el “Plan B” firmado por Varoufakis (ex-ministro de Economía de Tsipras), Melenchón (Partido de Izquierda de Francia), Lafontaine (Die Linke de Alemania), Urbán (Podemos), del que participan más de 300 delegados de 21 países, que planteó la convocatoria a una cumbre internacional. En la red de activistas Blockupy interviene Die Linke. El PIE impulsó las EuroMarchas 2015 a Bruselas, protestando contra el ajuste, el TTIP y los paraísos fiscales. De hecho, el PIE alemán (Die Linke) ha sido uno de los principales opositores al TLC de Europa y EEUU (TTIP). Todos estos espacios han confluido en una reunión en noviembre de 2016 que decidió impulsar un cronograma de acción y movilización para 2017, que tendrá como expresión máxima la movilización a la reunión del G-20 que tendrá lugar en Hamburgo entre el 5 y el 8 de julio.

Paralizada está la CRCI. Mientras tanto, el PIE sí se visualiza como contrapunto a los fascistas, cumpliendo un rol objetivo de canalización y agrupamiento. Hay que intervenir con el método del frente único: unirnos para aplastar el ascenso de la derecha y disputar la base obrera de estas formaciones sobre la base de rivalizar en el terreno de qué plan político es mejor para mejor combatir a la reacción. Si esos obreros no vienen con la izquierda revolucionaria, no vamos a derrotar a los filo-fascistas. Para que esos obreros vengan, hay que convocar y desarrollar una experiencia política con sus dirigentes traidores, represores y ajustadores. El ejemplo de la política de Trotsky para Alemania en los ‘20 cuando planteaba un frente con la socialdemocracia alemana, los asesinos de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, es ilustrativo en este punto. Ponemos la lucha de clases por delante de cualquier enfrentamiento en nuestro campo político, por grave que sea.

Ante el ascenso de Le Pen, Farage y Grillo, los centristas giran a izquierda y convocan a una iniciativa a escala continental. Entre los revolucionarios que hasta ahora trabajaron en oposición a estas formaciones frentepopulistas, pesa la experiencia reciente de ajuste y pactos con la socialdemocracia protagonizados por estas fuerzas (Syriza, Podemos, Sanders apoyando a Clinton, Corbyn en el laborismo). Ese peso del pasado les impide visualizar la necesidad del frente único cuando esos reformistas giran a izquierda, para agruparlos contra el fascismo. Lejos de aislarnos de este fenómeno, tenemos que involucrarnos y discutir con Sanders, Corbyn, Iglesias y Tsipras nuestra perspectiva revolucionaria. De lo que se trata no es de la defensa de la dictadura del proletariado como subterfugio ideológico para justificar el auto-aislamiento; la defensa real de la dictadura del proletariado es valerse de ella como delimitación estratégica y método político para polemizar con aquellos que quieren pactar con los socialdemócratas anti-obreros y pro-imperialistas que militarizan su país y abren paso al fascismo (Hollande), llamando a los sindicatos y a las organizaciones que canalizan al movimiento obrero a luchar y enfrentar el ascenso de la derecha, rompiendo con los reformistas neo-liberales. Si las formaciones de izquierda frentepopulista rechazan convocar a una iniciativa continental común, entonces la tarea quedará en manos de las organizaciones anti-capitalistas y revolucionarias.

La clave pasa por agrupar a todas las organizaciones revolucionarias y anti-capitalistas; desafiar al PIE a enfrentar a los fascistas; buscar poner en pie efectivamente el frente único obrero en las metrópolis contra el ascenso del fascismo. El PCL está pensando en reclutar a dos grupos de la izquierda del SU. Al PO le preocupa que el PCL se junte con el PTS y le quite su hegemonía sobre la CRCI; y la bandera de defensa de la CRCI expulsando al PCL es una provocación política dividiendo a la izquierda anti-fascista. Las fuerzas de la CRCI deben situarse en el cuadro histórico en el que intervienen. Deben actuar con sentido del momento histórico. La TPR les propone un camino: conferencia de emergencia de la CRCI para enfrentar el ascenso del fascismo; conferencia internacional anti-fascista, anti-guerra y anti-austeridad.

Comité Central de la Tendencia Piquetera Revolucionaria

Domingo 8 de enero de 2017

VER TAMBIÉN:

[IV INTERNACIONAL] PO DENUNCIA AL PCL DE CAMARILLA Y EXIGE SU EXPULSIÓN DE LA CRCI

https://elpiquetero.org/2017/01/06/iv-internacional-po-denuncia-al-pcl-de-camarilla-y-exige-su-expulsion-de-la-crci/

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Menley Paredes dice:

    La verdad camaradas están muy confundidos; no hay ningún ascenso fascista en Latinoamérica. No entra Trump y las masas están que se movilizan contra él. No están claros en que es el fascismo
    En todo el artículo no mencionan para nada la guerra en el medio oriente, y Alep? Dónde queda? Quizás esta guerra les borrará más rápido del escenario político que sus rupturas internas de café_teatro
    ?

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