Ataque al Parlamento: tentativa de instituir una dictadura en Brasil

Hechos recientes (como el copamiento del parlamento de Brasil el pasado 16 de noviembre por manifestantes de extrema derecha reclamando la vuelta de los militares, NdR) revelan que el golpe de Estado en Brasil está avanzando en un sentido claramente fascista. Desde que las manifestaciones “verde-amarillas” (colores de la bandera de Brasil, NdR) de los “coxinhas” (equivalente a gorilas de Brasil, NdR) y la campaña fraudulenta contra la corrupción comenzaron a ganar cuerpo, los políticos han sido el blanco preferido de la derecha. Claro que la campaña contra los “políticos corruptos” es cínica, ya que los principales defensores de esa campaña son justamente políticos no menos corruptos que cualquier otro.

Por detrás de esa política, que es impulsada por la prensa golpista, se encuentran intereses poderosos. El objetivo de la derecha es crear una opinión pública, basada en la histeria pequeño-burguesa contra la corrupción, que de una base social para un ataque al sistema parlamentario. En varios casos, en apenas las últimas semanas, la intervención del Poder Judicial en el Congreso Nacional muestra para que sirve la campaña.

En la Italia fascista y la Alemania nazista los principales enemigos “del pueblo” eran los políticos parlamentarios. La crisis del régimen político burgués es el resultado de la acción revolucionaria de las masas. El fascismo manipula esa crisis para hacer demagogia contra los partidos, parlamentarios y políticos y usar de acuerdo a sus intereses a las poderosas corporaciones capitalistas.

Lo que está pasando en Brasil es muy parecido. La crisis del régimen político es manipulado por la prensa golpista, al servicio de grandes corporaciones imperialistas, contra el gran mal que es la corrupción y con ella todo el régimen político. El camino está abierto para el Poder Judicial, que es presentado como un poder “por encima de la política”, o sea, inmaculado y puro.

Cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) interviene en el Senado o con el Lava Jato manda a encarcelar políticos y parlamentarios o manda a la Policía Federal a invadir el Senado sin autorización, esas acciones del Poder Judicial se oresentan como una especie de “bien común”. En el mundo de la derecha y de la propaganda de la prensa golpista, no hay ningún interés por detrás del Poder Judicial, o sea, no hay política en esas decisiones. El trabajador, que conoce el mundo real, mucho diferente de la clase media, sabe lo que significa la “neutralidad” del Poder Judicial. Es difícil hasta enumerar la cantidad de veces que los tribunales pasaron por encima del derecho a huelga de un sector de trabajadores para beneficiar a los patrones o impone unos determinados acuerdos que sólo perjudican a los trabajadores.

Después del Poder Judicial sólo restarán los militares. Puede suceder, como ya insinuaron los artículos de Estadão de esta semana. Si la crisis institucional se agrava alcanzando también incluido el poder judicial, se abre la posibilidad de una intervención militar. Las fuerzas armadas, esta institución aún más “virgen” y “neutral” podrán ser llamados a intervenir en la situación.

Los militares están entre las opciones de la burguesía imperialista en caso de la política se torne insustentable. Las contradicciones entre los diferentes sectores de la burguesía está llevando cada más a una lucha más intensa entre los golpistas.

El camino a la dictadura está abierto. Es necesario denunciar la campaña de la derecha como una farsa y una defensa de la dictadura contra todo el pueblo.

Traducción al castellano a cargo de Christian Armenteros

FUENTE: http://causaoperaria.org.br/ataque-ao-parlamento-tentativa-de-instituir-uma-ditadura-no-pais/

Fatos recentes revelam que o golpe de Estado no Brasil está avançando em um sentido claramente fascista. Desde que as manifestações verde amarelas dos coxinhas e a campanha fraudulenta contra a corrupção começaram a ganhar corpo, os políticos têm sido o alvo preferido da direita. Claro que a campanha contra os “políticos corruptos” é cínica, já que os principais defensores dessa campanha são justamente políticos, não menos corruptos do que qualquer outro.

Por trás dessa política, que é impulsionada pela imprensa golpista, se encontram interesses poderosos. O objetivo da direita é criar uma opinião pública, baseada numa histeria pequeno-burguesa contra a corrupção, que dê uma base social para um ataque ao sistema parlamentar. Os vários casos, apenas nessas últimas semanas, de intervenção do Judiciário no Congresso Nacional mostram para que serve a campanha.

Na Itália fascista e na Alemanha nazista os principais inimigos “do povo” eram os políticos parlamentares. A crise do regime político burguês é resultado da ação revolucionária das massas. O fascismo manipula essa crise para fazer demagogia contra os partidos, parlamentares e políticos e usar de acordo com os interesses das poderosas corporações capitalistas.

O que está acontecendo no Brasil é algo muito parecido. A crise do regime político é manipulada pela imprensa golpista, a serviço das grandes corporações imperialistas, contra o grande mal que é a corrupção e com ela todo o regime político. o caminho fica aberto para o Judiciário, que é apresentado como um poder “acima da política”, ou seja, imaculado e puro.

Quando o Supremo Tribunal Federal (STF) intervêm no Senado ou a Lava Jato cassa ou manda prender políticos e parlamentares ou manda a Policia Federal invadir o Senado sem autorização, essas ações do judiciário são apresentadas como uma espécie de “bem comum”. No mundo da direita e da propaganda da imprensa golpista, não há interesses nenhum por trás do Judiciário, ou seja, não há política nessas decisões.

O trabalhador, que conhece o mundo real, muito diferente da classe média, sabe o que significa essa “neutralidade” do Judiciário. É difícil até numerar o número de vezes que os tribunais passaram por cima do direito de greve de uma categoria para beneficiar os patrões ou impor determinados acordos que só prejudicam os trabalhadores.

Depois do Judiciário só restarão os militares. Pode acontecer, como já insinuaram as matérias do Estadão dessa semana. Se a crise institucional se agravar demais atingindo inclusive o Judiciário, abre-se a possibilidade de uma intervenção militar. As Forças Armadas, essa instituição ainda mais “imaculada” e “neutra” podem ser chamadas a intervir na situação.

Os militares estão entre as opções da burguesia imperialista caso a situação política se torne insustentável. As contradições entre as diferentes as da burguesia está levando cada vez a uma luta mais intensa.

O caminho para a ditadura está aberto. É preciso denunciar a campanha da direita como uma farsa e uma defesa da ditadura contra todo o povo.

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