TRUMP NO ES EL FIN DEL NEOLIBERALISMO, ES EL ASCENSO DEL FASCISMO

Comunicado de Prensa de la TPR

Sábado, 19 de noviembre de 2016

Conferencia de la Izquierda Piquetera que no transa con Macri – Sarandí, Avellaneda

TRUMP NO ES EL FIN DEL NEOLIBERALISMO,

ES EL ASCENSO DEL FASCISMO

De igual manera que el ascenso de Hitler en Alemania no pudo ser reducido a “el fin del Tratado de Versalles”, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos no puede ser reducida a la derrota del neoliberalismo globalizador expresado en el Clan Clinton. Más bien la situación es la contraria porque la “transición pacífica” en la administraciones Obama y Trump ha sido repudiada por cientos de manifiestaciones que sacudieron a todo Estados Unidos. Lejos del pactismo con el que se ilusiona la dirigente demócrata, la realidad es que el pueblo estadounidense está en franca y resuelta rebelión contra Trump cuando éste todavía está a dos meses de asumir el próximo 20 de enero. Muy lejos de sus planes de gobernar por más de 8 años, primero Trump deberá probar que puede gobernar 8 meses.

A su vez, las elecciones estadounidenses son interpretadas en clave local al servicio de las distintas estrategías políticas. En la caracterización que hace el kirchnerismo y el macrismo de la elección hay una cuota de simpatía real pero mucho de cálculo. El dato relevante es que ese cálculo no sólo se reduce a querer montarse en una tendencia de la opinión pública a escala mundial sino que refracta un cálculo mezquino de la propia Unión Industrial Argentina. Su especulación se reduce a una apología del imperialismo: razonan que una victoria de Trump garantizaría que China no sea reconocida como economía de mércado y, a partir de eso, bloquear el ingreso de productos asiáticos al mercado interno. Se ilusionan, por lo tanto, con que la metrópolis va a cuidar de sus colonias. Se equivocan. En el mundo no hay nada más distinto que un nacionalista de otro nacionalista porque ambos defienden su mercado interno y mucho peor si se trata de un país imperialista frente a un país semicolonial. Por último, el macrismo quiere instalar la idea de que como “empezamos” ahora podemos absorber el golpe del encarecimiento de las tasas de la FED. Es decir, quiere instalar el mito de que el gobierno de Cambiemos estaría blindado ante la crisis mundial. Una fantasía que no tiene ningún asidero en la realidad.

CHAU EMISIÓN MONETARIA Y DE DEUDA EXTERNA, HOLA PROTECCIONISMO Y GUERRA COMERCIAL

En el noveno año de la bancarrota capitalista la misma atravesó múltiples etapas y adoptó formas particulares en la relación total y concreta de la economía mundial. Desde la crisis de las hipotecas sub-prime en EEUU en 2007; a la quiebra de los bancos de inversión privada a fines de 2008; a la estatización y regulación de un importante sector de la banca en 2009 y la emisión monetaria de los QE (Quantitative Easing-Relajamiento Cuantitativo); al proceso de endeudamiento y quiebra de la banca estatal de 2010 a 2012; pasando por la regionalización y centralización en organismos supranacionales del quebranto de los Estados nacionales por medio de los planes de austeridad de la Troika y la guerra de monedas de 2012 a 2014; llegando finalmente el año pasado al crecimiento exponencial de la shadow banking y la recesión industrial no sólo en las metrópolis sino en el corazón del capitalismo mundial que es el complejo industrial chino en septiembre del año pasado. 2016, junto a la caída mundial del precio del petróleo será recordado como el año del Brexit y el triunfo de Trump, es decir, del fin de la Unión Europea y de la globalización neoliberal a manos de una creciente oleada fascista. Este proceso de fascistización de masas se verá acicateado por el proteccionismo y la guerra comercial. “MAKE AMERICA GREAT AGAIN” significa la tendencia actuante para preparar tanto las condiciones materiales como psicológicas para un repliegue del capital trasnacional sobre sus fronteras nacionales, una tarea históricamente reaccionaria e inviable que tendrá su correlato en una concentración y multiplicación de las tendencias belicistas a escala planetaria.

SIRIA-UCRANIA-MOSUL (IRAK): LA TERCERA GUERRA MUNDIAL YA ARRANCÓ

No es casual que la elección de EEUU se haya dado en paralelo al operativo militar más grande de Estados Unidos sobre Irak desde 2003. El fracasado intento de toma militar de Mosul desde hace más de 1 mes constituye un nuevo episodio en los planes de la guerra contra el yihadismo y su coalición internacional que agrupa la mitad de los países de todo el planeta. Sin embargo, el pueblo sunnita resiste y no se deja intimidar por la propaganda y el esfuerzo bélico imperialista. Igual que los talibanes hace 13 años, hoy ISIS (a pesar de su dirección sectaria) centraliza la resistencia popular contra los planes imperialistas. Desde esta perspectiva tres conclusiones se imponen: en primer lugar, que al igual que a principios del siglo XX, las guerras periféricas anticipas los choques estratégicos entre las potencias mundiales.

El caso Sirio, en ese caso, es ilustrativo porque la presencia de 5 miembros del comité de seguridad de la ONU en el conflicto bélico tipifica como guerra mundial según los propios estatutos de la ONU. Una guerra es mundial no por su extensión en todo el mapa global sino porque enfrenta a las principiales potencias.

En segundo lugar, el fracaso del imperialismo en Medio Oriente traduce ese choque estratégico entre los dos principales imperialismos: el estadounidense y el europeo. De ahí que la ruptura de la Unión Europea por el Brexit, el próximo default italiano que probablemente se de como producto del fracaso electoral de Renzi en las elecciones de reforma constitucional de diciembre, y el posible éxito electoral del Frente Nacional en Francia plantea un escenario donde el eje franco-alemán se parta y seguir hablando de Unión Europea ya pierda por completo cualquier sentido práctico.

Por último, que el belicismo es una tendencia estructurante del actual cuadro mundial y que, por lo tanto, es tarea de la izquierda anti-imperialista declararle “la guerra a la guerra” e impulsar enérgicamente la iniciativa política de masas contra los planes guerreristas y militaristas del imperialismo.

TRUMP es MACRI. FRANCISCO volvió a ser BERGOGLIO.

No es lo que hacen los distintos gobiernos nacionalistas burgueses de América Latina. Por el contrario, de un impostor pacifismo democratizante con el cual se acoplaron a las fechorías imperialistas en Medio Oriente ahora están buscando reubicarse bajo el ala de Trump. De un lado, subestiman la naturaleza antagónica entre los planes de Trump y los pueblos del mundo y, del otro, relativizan la carga ideológica reaccionaria cualitativa del mismo. En una elección entre la CIA-Wall Street (Hillary Clinton) y el Ku Kux Klan (Trump), las fuerzas nacionalistas quieren ver en la victoria de Trump una derrota de los fondos buitres. El error no podría ser mayor. Tomando como propios los triunfos de los filo-fascistas sólo contribuyen a la agitación política democratizante y pro-imperialista. La tarea de los pueblos del mundo es combatir a Donald Trump y apoyar a quienes ganan las calles en las metrópolis diciendo #NotMyPresident #DownWithTrump.

En esta misma línea, denunciar que #TRUMPesMACRI cumple un rol estratégico no sólo por los conocidos vínculos familiares entre el clan Macri y Trump (el conocido negocio en Lincoln West que relata Gabriela Cerruti) sino porque los planes vendepatria de Macri son el correlato de los planes imperialistas de Trump. Trump no viene a instaurar en Estados Unidos un New Deal xenófobo sino a reestructurar los planes del imperialismo en crisis para garantizar su supervivencia a toda costa. Como ya dijo en su momento, Trump “ama la mano de obra barata” y “lo único que entiendo de Medio Oriente es que tengo que bombardear y llevarme todo el petróleo”. La traición de la Iglesia Católica, en este contexto, garantizando el fin de año macrista y recibiendo regularmente al gobierno no hace más que mostrar el alineamiento manifiesto del imperialismo en sostener esta variante vendepatria que endeudó a la Argentina por más de 50 mil millones de dólares, es decir, un gobierno “democrático” que hipotecó al país peor que la última dictadura militar.

AMÉRICA LATINA: POR LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA CONTRA EL GOLPISMO PRO-IMPERIALISTA

En un mundo en plena demolición, la política imperialista se torna agresiva en nuestro continente y hemos asistido a una nueva seguidilla de golpes militares en la región arrancando este nuevo Plan Condor con Brasil-Argentina-Paraguay y ahora llegando a nivel continental con el golpe de la triple alianza reaccionaria contra Venezuela en la presidencia pro-tempore del MERCOSUR. Los planes de agitación golpista al interior del país fueron tapa a nivel mundial y la guerra económica llevada adelante por una burguesía criminal hunde al pueblo venezolano en la miseria. Frente a esto, el gobierno chavista de Maduro acaba de pactar “la paz” con los golpistas, es decir, los golpistas triunfaron por medio de un “auto-gol” del chavismo. “Hemos forzado a Maduro a que patee en contra”, se mofa la MUD (oposición democratizante pro-imperalista). Lo mismo sucedió en Colombia con el “Premio Nobel de la Paz” Santos: en Colombia la FARC no ganó la paz sino que perdió la guerra y, justamente, como perdió la guerra, la derecha de Uribe tenía bien en claro que los términos de la paz debían ser rediscutidos hasta imponerle gravosas condiciones. De esa paz reaccionaria sólo podía salir una democracia contra las mayorías populares de Colombia y, en particular, en contra de las masas del campo.

La tarea de la izquierda revolucionaria, en este plano, no es fantasear con hipóteticas tareas que el chavismo podría llevar adelante (nacionalizar 100% todo el petróleo, por ejemplo) sino denunciar implacablemente los planes pactistas del chavismo. En este sentido, esta conferencia repudia el llamado de Nicolás Maduro a Radio Rebelde para plantearle en vivo un pacto al macrismo en oposición a toda la lucha del pueblo argentino por sacarnos de encima a este gobierno vendepatria. La tarea de un movimento continental contra la derecha golpista sólo puede ser frustrada en manos del chavismo (como ya sucedió con la supuesta V° Internacional) puesto que su carácter nacionalista burgués le imprime su carácter acotado a la estrategia gubernamental.

PROTECCIONISMO Y MILITARISMO NO ES SOCIALISMO

La persectiva del proteccionismo y el militarismo aparece en Venezuela como la última carta del régimen. La revolución social, por el contrario, aparece excluida de las posibilidades políticas prácticas para el chavismo porque ninguna fracción del gobierno a planteado ni un sólo paso en ese sentido. Los CLAPS y los comité de producción son medidas complementarias que no implican confiscar al imperialismo y encarcelar a la burguesía criminal. En este sentido, en la improbable variante de que el chavismo rompa los “diálogos” con la derecha (o sea que no acepte las extorsiones golpistas), vemos como más probable una salidad reaccionaria bajo el propio mando del ejército chavista. En lugar de darle todo el poder al pueblo, la “revolución socialista del siglo XXI” culminaría dándole todo el poder a los militares. La “unión cívica-militar” liquidaría su fachada popular para sostener un pacto con el imperialismo aún a punta de pistola. Es más probable que Cabello se transforme en un Al-Assad que en un Fidel Castro. Por eso advertimos a todo el movimiento popular venezolano que el programa para oponerle a los planes golpistas del imperialismo debe ser la alianza obrera-campesina y no el proteccionismo y el militarismo.

PERSPECTIVA HISTÓRICA: ANTES QUE DEMOCRACIA EN IRAK, ES MÁS PROBABLE QUE HAYA GUERRA CIVIL EN ESTADOS UNIDOS 

Es bajo la presión de esta brutal convulsión política que la izquierda democratizante se parte en el mundo entero. En América Latina lo hemos visto con la ruptura del PSTU en Brasil (MAIS, Movimiento Alternativa Igualdad y Socialismo), de Marea Socialista en Venezuela (LUCHAS, Liga de Unidad Chavista y Socialista) y del CAUCE en Argentina en relación a la lucha contra Macri. Se trata de un proceso que ideológicamente adopta formas regresivas por su carácter estratégicamente subordinado a sus formaciones originales (regresión al “chavismo crítico”, “PT de los orígenes” e “izquierda independiente”) pero que, a pesar de ello mismo, traduce un fenómeno de potencialidad revolucionaria porque expresa la resistencia de la izquierda latinoamericana a sumarse como furgón de cola de la ofensiva golpista y contrarrevolucionaria de la derecha pro-imperialista.

Es nuestra tarea como TPR abrir este debate a nivel continental peleando por la unidad de la izquierda contra el golpismo pro-imperialista y, en esta misma medida, impulsar la unidad mundial con la izquierda metropolitana que lucha contra la guerra imperialista. La unidad mundial de la clase obrera metropolitana y los pueblos oprimidos del mundo entero es la divisa del internacionalismo revolucionario. Contra el capital financiero y su barbarie belicista, luchemos por la estructuración política internacional del poder de los explotados.

Contacto:

Juan Marino, dirigente de la TPR – (011) 156 335 9278

Christian Armenteros, jefe de redacción de la TPR – (011) 154 410 1604

Secretaría de Prensa de la TPR

TENDENCIA PIQUETERA REVOLUCIONARIA

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